Fotos: Agustín Millán.

No hay tiempo que perder, los recientes informes sobre el estado de la biodiversidad del IPBES (Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos), señalan que cerca de un millón de especies entre animales y plantas, se encuentran al borde de la extinción como consecuencia de las actividades humanas.

Punto de no retorno

Otro de los informes, el del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), alertan sobre el incremento de la temperatura media global en 1,5 grados y sobre el deterioro de un gran número de ecosistemas, tanto terrestres como marinos, así como del punto de no retorno frente al cambio climático.

No hay tiempo

No hay tiempo para políticos populistas y mesiánicos como Donald Trump o Boris Johnson, la humanidad se enfrenta a uno de sus mayores retos: la crisis climática. Una crisis, consecuencia directa del modelo de producción extractivista y consumo globalizado actuales, que pone en riesgo nuestra propia supervivencia y la de un gran número de otras especies y ecosistemas e impacta de manera injusta especialmente en las poblaciones más empobrecidas y vulnerables del mundo.

No responder con suficiente rapidez y contundencia a la emergencia climática y civilizatoria, supondría la muerte y/o el malvivir de millones de personas, además de la extinción de muchas especies e, incluso, de ecosistemas completos.

Los datos son contundentes y el tiempo juega en contra nuestra. Es el caso de la región mediterránea, en la que se encuentra la Península Ibérica y que es una de las más vulnerables ante el cambio climático, si no se limita el incremento de la temperatura media global en 1,5 grados.

Fotos: Agustín Millán.

Olas de calor

Las consecuencias para las generaciones presentes y futuras serán catastróficas: olas de calor más intensas y prolongadas, sequías recurrentes, desertificación, aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de biodiversidad, falta de agua potable y tierras fértiles, incendios más mortíferos, empobrecimiento y aumento de las desigualdades en cualquiera de sus expresiones, etc.

Por tanto, “las diferentes instituciones europeas, estatales, autonómicas y locales deben asumir su responsabilidad y estar a la altura de las necesidades que exige este momento crucial de la Historia”, han señalado los organizadores de la ‘Huelga Mundial por el Clima’. La lucha contra la emergencia climática no puede supeditarse a una ideología o color político, debe ser asumida por todos los partidos.

“Por todo ello, y en defensa del presente y del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo, las personas y colectivos firmantes nos sumamos a la convocatoria internacional de ‘Huelga Mundial por el Clima’, del próximo 27 de septiembre”, señalan en el manifiesto los y las convocantes.

Hacen un llamamiento a toda la sociedad (ciudadanía, todos los actores sociales, ambientales y sindicales) a que se movilice y se sume a la convocatoria de ‘Huelga Mundial por el Clima’, difundiendo y participando en las acciones que están convocando, y que tomarán muy diversas formas: manifestaciones, huelgas estudiantiles y de consumo, cierres patronales de entidades comprometidas, movilizaciones en los centros de trabajo y  en las calles, etc.

Un gran grito común y unitario en la lucha climática.

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