Juan Guaidó no puede permitir que los bolichicos se suban a su lucha política contra el régimen de Nicolás Maduro, por una razón muy sencilla: estos ciudadanos que medraron a la sombra de la corrupción de, entre otros, Rafael Ramírez y que sacaron del país más de 30.000 millones de dólares del pueblo venezolano vuelvan para hacerse con el poder económico con el dinero que robaron.

Los últimos acontecimientos ocurridos en Venezuela dan fe de que los intentos exteriores de llevar a Guaidó a la presidencia por el medio que sea, van en contra de la necesidad real de los venezolanos que se encuentran en medio de un fuego político cruzado.

Si se confirma que el apagón que ha sufrido Venezuela en los últimos días fue provocado por un ataque informático, querrá decir que la estrategia internacional de acoso y derribo para derrocar a Maduro, por las buenas o por las malas, está activa. Este hecho tiene diferentes derivadas políticas. Según el régimen de Maduro fue un ciberataque propiciado por Estados Unidos, pero…, ¿pudo venir de otro lado a través de la financiación de los bolichicos que salieron de Venezuela con los bolsillos llenos de dólares procedentes de la corrupción de PDVSA?

Por un lado, tenemos la necesidad imperiosa de la Administración de Donald Trump de crear una «cortina de humo» que tape el fracaso de gestión del actual presidente de los Estados Unidos y los frentes judiciales que tiene abiertos por la intrusión rusa en las elecciones de 2016. Por ello, en la Casa Blanca saben que el mejor modo que existe para apartar la atención de los ciudadanos estadounidenses es un conflicto armado. De ahí que en las notas del asesor de seguridad John Bolton tras una reunión del gabinete se pudiera leer claramente el mensaje de enviar 5.000 soldados a Colombia.

Nada le puede venir mejor a Donald Trump en un momento político en que podría no ser apoyado por el Partido Republicano para su reelección que una intervención militar en el extranjero y, mucho más, contra un régimen como el de Nicolás Maduro.

Sin embargo, el mayor interés en que se produzca un cambio político violento en Venezuela lo tienen los llamados bolichicos, esos ciudadanos venezolanos que se enriquecieron con la corrupción, principalmente aquellos que estuvieron bajo la protección o que, directamente, fueron socios de Rafael Ramírez, el ex presidente de PDVSA. El objetivo de estos venezolanos que, en su mayoría, operan desde España, no sería otro que el de controlar la economía del país y los tan demandados recursos naturales: petróleo y coltán.

Un ejemplo de estos bolichicos lo encontramos en la familia Neri Bonilla quienes han mantenido negocios con el régimen de Maduro a pesar de que hubiese insignes abogados que denominasen a alguno de sus miembros como el «adversario intelectual del régimen de Maduro». Estas palabras estaban dirigidas a Jorge Neri

Hay que recordar que todos estos venezolanos llegaron a España en la misma época, entre los años 2.014 y 2.015 y se instalaron en las urbanizaciones de lujo de Madrid, precisamente cuando Ramírez salió de PDVSA. Fueron muchos los socios del ex ministro los que se domiciliaron en La Moraleja manteniendo un nivel de vida muy elevado. En algunos casos se mueven cercanos al Banco de Santander para interesarse por la financiación de medios de comunicación a través de importantes despachos de abogados o del propio padre de Leopoldo López. No obstante, esa relación con el Santander no es nueva, puesto que uno de los principales bancos venezolanos, el Banco Activo, quien según informaciones recibidas por Diario16, está muy cercano, al menos desde un punto de vista personal, con Santander y, al parecer, fue mencionado en diferentes ocasiones por Nervis Villalobos durante sus declaraciones en prisión.

El presidente del Banco Activo, José Antonio Oliveros Febres-Cordero, según informan distintos medios venezolanos, estuvo presuntamente investigado en operaciones contra el blanqueo de capitales y, además, se encontraba en los Papeles de Panamá. Además, Oliveros es el cuñado de Jorge Neri, el abogado-socio de Rafael Ramírez que está afincado en Madrid. Esta asociación quedó corroborada por la presencia de Neri junto a Baldo Sansó en Malasia y por documentación a la que ha tenido acceso Diario16.

La familia mantuvo relaciones personales y profesionales con personas muy cercanas a Maduro. Según las investigaciones del periodista venezolano Alek Boyd, la familia Neri controla empresas como HCG España-Latinoamérica, Sinergia Total o EIG Energy & Information Group. HCG es una empresa presidida por Francisco Neri Bonilla que estuvo asociada con sociedades ubicadas en paraísos fiscales como Hicks Consulting Group (Hong Kong) que, a su vez, están asociadas a Ander Administration Limited (Islas Vírgenes Británicas) quien tiene relaciones con empresas en Panamá.

Sinergia Total es una de las grandes proveedoras del Ayuntamiento de Caracas que está controlado por Jorge Rodríguez. Existen documentos, a los que Diario16 ha tenido acceso, en los que se hace evidente la relación entre las empresas de la familia Neri con el régimen de Maduro. En concreto, una campaña valorada en casi 9 millones de dólares y realizada por la firma británica Bell Pottinger sobre el aumento del precio del combustible en Venezuela. En ese documento se incluye a EIG Energy como partner de dicha campaña y que percibiría del gobierno de Maduro un monto de 3 a 5 millones de dólares. En esa misma propuesta se menciona a la empresa contratada por PDVSA para la venta de CITGO: Lazard. Además, según informó Alek Boyd, Francisco fue visto en Londres, en actitud muy íntima y «acaramelada» con Delcy Rodríguez, actual vicepresidenta Ejecutiva de Venezuela. Por cierto, según el Servicio Nacional de Contrataciones de Venezuela, Sinergia Total está inhabilitada para contratar con el Estado venezolano.

La mejor muestra de cómo estos bolichicos estarían pensando en un cambio de régimen a través del cual pudieran controlar la economía de Venezuela la tenemos en la postulación del propio Rafael Ramírez para ser el presidente de la República Bolivariana, tal y como hizo público a través de su perfil de Twitter tras la autoproclamación de Juan Guaidó:

¿Rafael Ramírez presidente de Venezuela? Lo primero que tienen que hacer estos bolichicos es devolver el dinero que sacaron del país antes de su marcha a Europa y a España.

Para el pueblo venezolano sería una catástrofe que quienes se llevaron decenas de miles de millones de dólares ahora tuvieran la ocasión de controlar la economía y los recursos de la República Bolivariana. Ante esta situación, Juan Guaidó no puede permitir que su lucha contra el régimen de Maduro se vea emponzoñada por la sospecha de estar financiado por estos bolichicos ni, por supuesto, ser la marioneta de los intereses personales de Donald Trump.

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