Desde las Redacciones de toda España se andaba pendiente del resultado de esa llamada del líder del PSOE, Pedro Sánchez, al de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Si ayer, a las 10 de la mañana, hubiéramos hecho una encuesta entre periodistas y opinión pública, nada hubiera dado un duro porque se enterrara el hacha de guerra entre los dos miuras que lideran la izquierda. Pero oye, ahí estaban a mediodía sellando el acuerdo con firma y abrazo.

La noticia fue la comidilla del día, de WhatsApp y de redes sociales y entre una opinión pública y publicada dividida

La imagen de la alegría era desigual, eso sí, entre el PSOE y Unidas Podemos. Más sonriente y relajado se notaba a Pablo Iglesias y a su gente. Pero los socialistas mantenían el tipo y ambos equipos se mostraban dispuestos a dejar las rencillas y tirar para adelante con un posible Gobierno de coalición con Pablo Iglesias como vicepresidente del Gobierno. Ver para creer. Pero bienaventurada sea la capacidad de rectificación de ambos políticos tan dispuesto el uno a no perder el poder como a tocar cacho el otro. Algo de sentido de Estado no ha faltado en este acuerdo que ya tiene en pie de guerra a esa opinión publicada que representa, como nadie, al poder establecido de la derecha de toda la vida.

Casi le da un síncope, nos dicen, a Pablo Casado. Lo que queda de Ciudadanos, por su parte, que aspiraba a ser parte (aunque poco cacho les iba a tocar) de una gran alianza PSOE-PP, todavía hoy se lame la herida de su sentencia de muerte. Que tomen nota de saber perder y marcharse de su hasta antes de ayer líder, Albert Rivera, al que deseamos esté ya disfrutando del regreso a lo importante.

Reacciones de la calle

Pero más significativa fue la reacción de la gente, de la calle de un electorado, incluso del de izquierda, que se había generosamente dividido entre pedristas y pablistas, dándolo todo.

La derechona, igual que ocurriera cuando José Luis Rodríguez Zapatero consiguiera la victoria socialista tras los trágicos atentados de Atocha aquel negro 11 de marzo de 2004, trata de unir criterio en torno a la traición de Sánchez al Estado de Derecho, no al de verdad, claro, sino al del interés por dejar el poder donde, a juicio de esta gente, siempre debe estar: El del poder establecido de siempre.

El ascenso de Vox ayer ya no importaba, y la guerra del WhatsApp nos invade a todos, entre los que se alegran del pacto de la izquierda, los progres conservadores que preferían un gran pacto con el PP como manda Felipe González y los que rabian y se rasgan las vestiduras por ver “al coletas” casi tocando poder.

Y así llevamos horas con el “que viene el coco”, “el demonio estalinista”, la amenaza del “comunismo” -que no lo digo yo, que lo dicen los WhatsApp que carga el diablo, y los agoreros que nos tratan de fastidiar el día con que gracias a la traición del PSOE volveremos a la peor crisis de la historia del mundo mundial.

Lecciones

Y nos dan lecciones, y critican la incongruencia del PSOE y de Unidas Podemos, (que haberla hayla) hasta quienes faltaron a su palabra y compromiso sin más dignidad ni justificación que la de tocar poder: Como es el caso del líder de Ciudadanos en Castilla y León, Francisco Igea, quien se presta a devolver el poder a quien ganó las elecciones en Castilla y León -es decir el PSOE- si Pedro Sánchez abandona al marxista leninista de Pablo Iglesias y pacta con PP y Ciudadanos.

Que digo yo que igual fui la única que oyó repetir a Pablo Casado y el campeón de tiro al güito, Teodoro García Egea, que ni muertos darían su abstención al PSOE para un Gobierno de investidura.

Que sí, que Pedro Sánchez no podía dormir hace escasas semanas con un Gobierno con Pablo Iglesias. Y que ambos líderes de la izquierda fueron incapaces de dejar su testosterona de machos ibéricos para haber evitado nuevas elecciones y llegar a un acuerdo de izquierda, como corresponde a dos líderes progresistas.

La prensa internacional

Y nos pone en su sitio la prensa internacional, que recibe con normalidad el pacto PSOE-Podemos. Los informativos de Portugal, casi a la par que los de España, abren con la noticia, y los medios europeos más importantes lanzan crónicas que denotan mucho menos preocupación por el abrazo de Pedro y Pablo que por el ascenso de Vox en el Parlamento español.

Pues nada, que hoy no toca mirar a la prensa internacional. Y así me llega la llamada de una de las personas que más admiro y profesora de Derecho Penal, alejada de las tesis de Podemos, y me lanza sin anestesia: “Marijo que felicidad tengo porque impere la cordura, pero no hago más que recibir mensajes de los fachas criticando el abrazo con la extrema izquierda. Como si cuando el PP pacta con la extrema derecha no pasara nada”.

Y desde Basauri, uno de los municipios Vizcaínos donde mejor gente hay del mundo mundial me piden que les diga a Pedro y Pablo (¡criatura!) que “ahora que arreglen sus diferencias en la intimidad y no se tiran los tratos a la primera. En eso, la verdad, sí que hay que aprender de la derecha”.

Luego están los pragmáticos, los del PSOE de Felipe González de toda la vida, que piensan que si el pacto es para bien…”que adelante”.

La culpa, de Iván Redondo

Pero si a alguien hay que culpar de todo esto, pues ya tenemos para eso a Iván Redondo. Que, o bien de verdad, es el presidente en funciones en la sombra, o le dan poderes sobrehumanos al experto en marketing político.

Y la contracrónica del abrazo de Pablo Iglesias a Pedro Sánchez tiene valoraciones para todos los gustos, mientras a mí me gusta.

Los poderes económicos, vamos, quien da la fuerza a la derecha, trata de recomponerse, y los socialistas y podemitas empiezan a arañar voto a voto en el Congreso para conseguir en segunda vuelta de un debate de investidura el apoyo suficiente para gobernar: Es decir, que haya más síes que noes.

Y, por supuesto, la derecha y la derechona, rezan al cielo para que los soberanistas y los antiguos proetarras faciliten ese gobierno de Pedro y Pablo, y así tener argumentos del pacto de la traición.

Veremos si, por una vez, en años, la Política, con mayúsculas, el sentido de Estado y el interés por el bien común prima a todo los demás. Que parece que no lo verán mis ojos, pero la esperanza es lo último que se pierde.

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6 Comentarios

  1. Un abrazo..? ..enterrar el hacha..? …yo he visto de todo, por eso antes me fiaria de una rata que de cualquiera de ellos.. de la escoria, por principio siempre espero lo peor, por eso jamas me coge desprevenido, para cuando la escoria va, yo ya he vuelto, hace tiempo sin tiempo

  2. Cuando las salidas en el laberinto se van cerrando pero queda de momento una se toma y se sigue. Ya sabemos que aparecerán más paredes y que las construirán difíciles de saltar los poderes reales (=efectivos). La esperanza nos empuja a seguir buscando la salida última incluso aunque no pudiéramos llegar a ella.

  3. Riana.. ese lenguaje criptico alegorico, esta bastante logradillo…a ver que te parece este: ..cuando lo previamente considerado imposible, acaba pasando, siempre se revela como una improbable posivilidad, que se descarto por escaso rigor analitico, o.. por puro panico

  4. Como me jode la falta de respeto de los que no comulgan como ellos
    El respeto hacia lo que piense cada persona es donde se demuestra la educación
    Yo puedo decir que este acuerdo me gusta (desde Lugo mas que el de la derechona )
    Que esto lo podían haber hecho en Mayo ? Pues si no nos engañemos
    Pero que más vale tarde que nunca también
    Y por mucho que les moleste el PSOE ha ganado las elecciones con una diferencia de 50 escaños con el segundo PP
    Y eso es lo que se debe de respetar y a quien no piensa como tú también y no humillar

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