Steve Jobs, el creador de Apple, la marca que inventó los teléfonos iPhone y las tabletas iPad, decía que no permitía a sus hijos menores de edad utilizar este tipo de dispositivos. Desde que pronunció esta frase hasta ahora, han pasado unos años en los que la revolución tecnológica ha sido más impactante que nunca antes. En la actualidad carecer de móvil es un hecho casi aislado, tanto para personas adultas como para adolescentes.

A finales de 2019, un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística, o INE, de España, concluía que dos de cada tres niños españoles entre 10 y 15 años tienen teléfono móvil.

Sea cual sea el motivo por el que tu hijo o hija tienen un smartphone, en las siguientes líneas vas a conocer los consejos más eficientes para mantener un muy necesario control sobre estos dispositivos y evitar así que los menores de edad puedan acceder a contenidos inadecuados, sean víctimas de acoso cibernético o pierdan demasiadas horas en Internet y en redes sociales:

Aprende sobre los riesgos que puede traer Internet

Antes de todo, comienza aprendiendo tú cuáles son los principales riesgos que una persona se puede encontrar. De acuerdo con diversos estudios presentados por instituciones tan conocidas como Save The Children o la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, el ciberbullying, la adicción a Internet, el sexting o la publicación de datos privados son los principales problemas que los menores pueden encontrar. Aprende sobre ello, infórmate a fondo y así sabrás cómo prevenirlo o cómo hacerle frente si llegase a suceder.

Mantén una conversación seria y educativa

Cuando ya tengas la información adecuada, debes explicarle a tu retoño por qué es necesario que los mayores ejerzan un control sobre sus rutinas con el móvil. Si es lo suficientemente mayor como para tener uno de estos dispositivos, también tiene edad para razonar.

Explícales que hay ciertos riesgos, dile cuáles son para que él o ella puedan también identificar en el futuro si están siendo víctimas de esos problemas y que comprendan que deben contarlo a sus padres o profesores de confianza, si algo les estuviera pasando.

Marta Beranuy, profesora del máster en orientación educativa de la universidad de La Rioja UNIR explica que este “es un asunto más de educación que de leyes, y empieza en la familia, antes que en el aula”.

Controla el uso de aplicaciones, sobre todo las sociales

En febrero de 2019 salía a la luz un estudio que revelaba que un 6,9% de los estudiantes españoles decía haber sufrido ciberacoso durante los dos meses anteriores, según la cifra que difundió el organismo Unicef en su campaña digital lanzada con motivo del Día Mundial de Internet Segura. Esto es una media de dos estudiantes por cada aula del país.

Las redes sociales pueden poner a los menores en contacto con otras personas, tanto conocidas como desconocidas, que pueden aprovechar estas herramientas para cometer fechorías: el ciberbullying o el acoso sexual a niños por parte de adultos que aprovechan el anonimato de las redes son dos de las grandes preocupaciones de padres y madres. También es muy importante que los jóvenes no compartan información demasiado privada a través de estas redes.

Hay aplicaciones creadas para poder mantener, desde otro dispositivo, el control del uso que tu hijo o hija hacen de su teléfono y sus redes sociales, para que los progenitores o tutores puedan asegurarse siempre de que no están corriendo ningún tipo de peligro ni haciendo un mal uso de Internet. Aquí tienes más información al respecto.

Poned juntos una contraseña de acceso al dispositivo

Siempre es importante que cualquier dispositivo electrónico lleva una clave de acceso, puesto que dentro se guardarán datos privados como imágenes de la familia, conversaciones o datos personales. Pero no dejes que tu hijo o hija ponga la contraseña de forma unilateral.

Es importante que los progenitores puedan acceder al contenido del teléfono siempre que quieran y así tendrán una idea de si el uso del terminal por parte de los menores se está realizando de una forma correcta y segura.

Pasa tiempo con tus hijos

A veces, el uso de terminales puede absorber tanto a personas adultas como a menores y alejarlas de su realidad. Pero nunca estas pantallas, por muchas aplicaciones divertidas que tengan, pueden sustituir a los momentos juntos entre padres, madres y sus hijos. Los menores deben mantener horas de juego al aire libre, actividad física, lectura y tareas escolares y momentos de conversación con su familia.

Así que, aunque tu pequeño tenga un móvil, no permitas que pase largas horas pegado al dispositivo. No olvides que estos terminales pueden crear adicción y aislar a las personas, sobre todo cuando son menores de edad. Controla las horas de uso del teléfono y nunca olvidéis el tiempo entre familiares y amigos.

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