Según datos del Ministerio de Economía de 2019, en España hay casi tres millones de pequeñas y medianas empresas, con o sin trabajadores, y esto representa el 99,8% del total del tejido empresarial español. Puede parecer que esta cifra es muy alta, pero en realidad se ciñe a la media de la Unión Europea, tal como podemos ver en la propia página oficial de la propia Unión Europea.

Así, emprender un proyecto empresarial es tan común en España como en el resto de Europa. Sin entrar en las motivaciones para empezar un negocio, hay una serie de consejos importantes a seguir a la hora de constituir una empresa o negocio en nuestro país.

El proyecto

El proyecto es el sentido, el eje, la fuente del negocio. Cuando surge una idea de negocio es necesario plantearse otra serie de aspectos, como analizar de manera objetiva el mercado, tratando de responder a una serie de preguntas como si el mercado se encuentra o no en crecimiento, si se encuadra en un sector innovador, si existe mucha competencia en el mercado y cómo nos vamos a diferenciar de ella.

También, como veremos más adelante, deberemos ver algunos aspectos administrativos, primero, viendo si vamos a necesitar contratar a trabajadores y, si es así, cómo se va a hacer dicha contratación y toda la normativa alrededor de ello. También deberemos analizar otros trámites como permisos, impuestos, licencias municipales o seguros.

Finalmente, deberemos pensar en la financiación del proyecto, porque es el primer obstáculo que vamos a encontrar. Es necesario ver si disponemos de fuentes de recursos propios suficientes o bien si deberemos acudir a otras fuentes de financiación, así como si existen ayudas para apoyar tu proyecto.

Mi empresa y mi yo empresario

Debes valorar muy seriamente la realidad de tu empresa, viendo tus debilidades, amenazas, fortalezas y debilidades (el llamado análisis DAFO) respecto al mercado y las empresas competidoras que confluyen en el mercado, de manera que puedas encontrar soluciones a tus debilidades y puedas responder a las amenazas.

Ahora, piensa en ti como empresario y valora que no todo lo que te cuentan sobre tu propio negocio es maravilloso. Muchas veces las cosas se tuercen y deberás tener lo que se denomina resiliencia ante los problemas. Una empresa requiere siempre muchas horas de trabajo, de pensar soluciones, nuevas propuestas, tal vez tengas que ser tú el comercial al principio, etc. si quieres que funcione. Valora, en definitiva, tus actitudes empresariales.

También deberás hacer números y valorar si tu proyecto puede ser o es rentable mediante un plan de empresa y cuanto más afinado sea, mucho mejor. Existe un montón de información sobre cómo desarrollarlo en Internet. Hazlo antes de constituir la empresa.

Constitución

Hay muchas formas jurídicas empresariales: sociedades anónimas, sociedades limitadas, sociedades limitadas unipersonales… hasta 20 formas jurídicas en España y cada una de ellas tiene unos trámites concretos que puedes encontrar en web oficiales, como la del Ministerio de Industria y Comercio. Además, ten en cuenta también la legislación autonómica y municipal al respecto.

También para su puesta en marcha hay que hacer un sinfín de trámites, desde darse de alta como autónomo (necesario en algunas formas jurídicas), altas en la seguridad social de los socios, obtención del libro de visitas, etc. y muchos de ellos pueden hacerse de forma electrónica.

Contratación laboral

En el caso de que tu proyecto necesite empleados para lleva adelante tu proyecto personal, también tiene unos trámites para contratar a un empleado a través de un contrato de trabajo. El contrato es el acuerdo entre el empresario y el trabajador por el cual éste último está obligado a prestar determinados servicios por cuenta del empresario y bajo su dirección, a cambio de una retribución.

A la firma de un contrato, empresario y trabajador se someten a unos derechos y deberes, a unas condiciones laborales que dependen de los convenios colectivos de cada sector, a la vez que se contraen una serie de obligaciones por parte del empresario con la Administración: alta en la Seguridad Social, pago de las cuotas de cada trabajador, IRPF, etc.

Tanto en el aspecto de constitución de empresa, pago de impuestos por el rendimiento de la misma y por todo lo relacionado con los trabajadores, es conveniente dejar ese trabajo en manos de asesores o gestorías, puesto que se trata de un sinfín de papeleo y de gestiones que pueden restarnos tiempo a lo más importante, que nuestro negocio prospere.

Financiación

Finalmente, ten en cuenta que puedes contar con diferentes ayudas para tu alta de autónomos, financiación de tu empresa, contratación de trabajadores, etc. Puedes acceder a ayudas estatales, de tu comunidad autónoma y de tu ayuntamiento, así como fórmulas de préstamos a bajo interés que pueden ayudarte a arrancar tu proyecto y mantenerlo hasta que empiecen a llegar los beneficios.

Debes estudiar muy a fondo todo esto antes de emprender, teniendo muy claro todos los gastos que vas a tener y cómo vas a financiarlos.

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