Trabaja cuantas horas puedas, pero nunca ni un instante más, susurró un ángel de la guarda en el oído a su protegido, preocupado por el modo febril en que le aleteaban los párpados. El hombre no quiso escucharle. Estaba demasiado ocupado como para atender estúpidas voces internas. Con gesto impaciente se introdujo el dedo índice en la oreja derecha, decidido a aplastar al ángel o lo que fuese que le hablaba por dentro. Cuarenta minutos después le estalló el corazón. Brutal infarto. Ni siquiera su voluntarioso ángel de la guarda logró volver a juntar los pedazos.

 

(Relato 152 de El Año del Cazador, obra singular en la historia de la literatura que le regaló a Javier Puebla el título de primer escritor en la historia de la literatura en escribir un cuento al día durante un año. Mecanografía: Walter Flores Delmal).

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