El próximo Junio, hará 83 años que el Doctor Alfredo Espinosa fue fusilado por el ejército franquista, con 34 años de edad junto a los muros del cementerio de Santa Isabel de Vitoria. Era consejero de sanidad del primer Gobierno Vasco de José Antonio Aguirre, todo por defender un ideario político republicano y también la defensa de su profesión, la medicina al servicio de todos los ciudadanos.

En 2016 se inauguró el modernísimo hospital de Urdúliz en Bizkaia, que lleva su nombre. Una gran foto preside el amplio hall del nuevo hospital que atiende a muchos pueblos de la margen derecha del Nervión, de la ría de Bilbao, descongestionando el  principal hospital de Bizkaia, el Hospital de Cruces en Barakaldo. En ella se muestra a los consejeros vascos, entre los cuales está Alfredo Espinosa y el lehendakari. Recientemente se ha celebrado la efeméride de su fusilamiento, unas flores como recuerdo de sus grandes servicios a Euskadi, para una persona jovencísima y con una carrera profesional y política enorme a su corta edad hubiera sido de agradecer.

Alfredo Espinosa Orive, nació el 6 de Setiembre del año 1.903 en Bilbao, perteneció al partido Unión Republicana, en el primer Gobierno Vasco estuvo como consejero de Sanidad entre 1.936 hasta el 24 de Junio de 1.937 fecha en que fue vilmente fusilado por los franquistas durante la guerra civil.

Bautizado en la parroquia del apóstol Santiago en el casco viejo con los nombres de Alfredo, Fernando, Luis, Miguel, José, Eleuterio, su padre José Espinosa Rodríguez brillante abogado y socialista, su madre Consuelo Orive Ontiveros, hija del inventor del famoso dentífrico Licor del Polo.

Estudió Medicina en la Universidad de San Carlos de Madrid donde entonces impartían docencia Santiago Ramón y Cajal y Juan Negrín,  perteneció a los grupos estudiantiles opuestos a la monarquía borbónica de Alfonso XIII  y la dictadura del General Primo de Rivera. En 1926 obtuvo su licenciatura de medicina, regresando a Bilbao, fue responsable del área de radiología del Hospital de Basurto de la capital bilbaína y de San Juan de Dios. Se especializó en el área de Higiene Infantil.

Se casó en la Basílica de Begoña que domina toda la ciudad el 9 de Setiembre del 1.931 con Francisca Gómez (Paquita) de Getxo donde se conocieron, tuvieron dos hijos, María Victoria en 1933 y Alfredo en 1.935, dos años antes de ser fusilado.

Foto del primer Gobierno Vasco en el 36. Alfredo Espinosa el cuarto por la derecha. Foto Euskonews.

Aparte de su labor profesional, Espinosa fue muy activo en los círculos republicanos de la política vizcaína. Elegido concejal del ayuntamiento de Bilbao el 12 de abril de 1931 en las listas de la Conjunción Republicano Socialista. Con el advenimiento de la República fue nombrado miembro de la comisión gestora de la Diputación de Vizcaya. Más tarde en 1.933 fue Gobernador Civil de Burgos y de Logroño. Con la constitución de Unión Republicana, en 1934, Espinosa fue elegido su presidente en Vizcaya. Al estallar la Guerra Civil, fue nombrado comisario de Comunicaciones en la Junta de Defensa de Vizcaya creada en agosto de 1936. Tras la aprobación del Estatuto de Autonomía, Espinosa se integró en el gobierno presidido por José Antonio Aguirre, como consejero de Sanidad. Fue uno de los organizadores del Sindicato Médico de Bizkaia, afecto a la UGT.

Durante el breve periodo de su mandato (octubre de 1936 – junio de 1937) y a pesar del cada vez más reducido territorio sobre el que ejercía su administración el Gobierno de Euskadi, consagró sus esfuerzos a mejorar las condiciones de la población que sufría la guerra. Se hizo cargo de la Cruz Roja en el País Vasco, promovió la higiene rural y organizó la asistencia social a refugiados e hijos de milicianos fallecidos, mediante la creación de fundaciones benéficas. Promovió también la creación de la facultad de Medicina en la Universidad Vasca, creada por el Gobierno Vasco, con sede en el Hospital de Basurto.

También se significó en la prevención de la represión arbitraria contra los presos. Dedicó especial atención a las clases trabajadoras y personas sin recursos, lucho por la humanización del conflicto bélico aplicando criterios de solidaridad y generosidad.

Era altruista y laborioso, no en vano le apodaban el médico de los pobres. Se ocupó de la asistencia social a los refugiados, a los hijos de milicianos fallecidos, a fundaciones benéficas, casas de salud infantil, colonias de niños, casas de reposo, maternidad, hogares de ancianos, etc.,

Toma de posesión del Gobierno Vasco en Gernika, Alfredo Espinosa en el centro con bigote. Foto Euskonews.

Introdujo mejoras en muchos hospitales y centros sanitarios, en Izurza, Zalla, Derio, Triano, Sestao, Gordejuela, Portugalete y Durango. Realizando frecuentes visitas al frente.

En junio de 1937, viajaba en avión desde Toulouse (Francia) hacia Santander, a donde se habían retirado los restos del Ejército Vasco, estaba gestionando material médico francés para el ejército vasco, también la ayuda a los heridos huidos a Francia, pero el aparato aterrizó en la playa de Zarauz, por traición de su piloto Yanguas.

Todo estaba preparado para recibir “adecuadamente” al médico y responsable político sin él saberlo. Fue informado por el piloto que era una playa francesa. El  acorazado “Canarias” en la costa -oficialmente entró en servicio en Setiembre del 36- que no hizo un solo disparo para abatirlo como estaba previsto. Las autoridades franquistas le detuvieron –alguien amablemente le abrió la puerta y se dio cuenta del engaño-  y trasladaron a la prisión de Vitoria. Allí fue juzgado sumariamente y condenado a muerte por «adhesión a la rebelión», siendo ejecutado el 24 de junio de 1937, dos días después de ser detenido. Igual suerte tuvo su acompañante José Aguirre Capitán de Artilleros e Ingeniero Industrial.

Poco antes de ser fusilado, escribió una carta a su presidente-Lehendakari, es un documento vivo de gran calado humano y de una riqueza histórica innegable. Testimonio para futuras generaciones.

La misma literalmente decía:

“Mi querido amigo y compañero:

Me dirijo a ti en nombre de todo el Gobierno momentos antes de ser ejecutado en la prisión de Vitoria. Como sabrás, caímos prisioneros en la plaza de Zarauz por avería del avión o traición del piloto Yanguas, he sido juzgado y condenado a muerte y hoy, dentro de dos horas, será cumplida la sentencia, como verás, tengo firme el pulso en espera de ser ejecutado, con la terrible inquietud de esperar el minuto en que he de morir.

Quiero dirigirte un ruego antes de que vuelva al seno de la tierra, y es el siguiente: cuando condenen los tribunales a alguno a muerte mi voto, desde el otro mundo, es siempre por el indulto, pues pienso en que pueda tener madre o esposa e hijos y la terrible condena siempre la sufrirán personas inocentes. Pídeles tú a mis compañeros, en mi nombre, lo que yo te pido, y os suplico no ejerzáis represalias con los presos que hoy tenéis, pues bastante han sufrido como sufro yo. El que no esté procesado en estos momentos ponerlo en libertad, sin que esto quiera decir que no estén vigilados.

Dile a nuestro pueblo que un consejero del Gobierno muere como un valiente y que, gustoso, ofrenda su vida por la libertad del mismo. Diles, asimismo, que pienso en todos ellos con toda mi alma y que muero no por nada deshonroso sino todo lo contrario, por defender sus libertades y sus conquistas legítimamente ganadas en tantos años de lucha, que mi muerte sirva de ejemplo y de algo útil en esta lucha cruel y horrible.

Mi mujer y mis hijos están en Biarritz, Rue Boncher, nº 21, Villa France. Te ruego que la paga que yo recibía como consejero la cobren ellos allí y si el triunfo es nuestro no los abandonéis sino que de tu gran corazón espero sepáis atenderlos lo mejor posible, pues no tienen más amparo que yo.

Asimismo, te ruego dejes salir de España para dirigirse a Francia a mi padre, el Presidente del Tribunal Popular; a mi hermano Manuel, teniente de infantería; a mi suegro, Manuel Gómez Mazo; y a mi entrañable amigo Juan Sobiaga, asimismo, teniente de la misma arma.

A todos mis compañeros de Gobierno un abrazo muy fuerte, abrazo de amigo y de hermano de lucha y sacrificio en esta guerra terrible y cruel.

Mis pobres hijos, háblales, cuando sean mayores de su padre, diles que les he querido con toda mi alma y que sigan mi ejemplo, que quieran a su pueblo como yo le quise y si puedes consolar a mi pobre mujer, tu que tienes talento, hazlo, pues pensando en ella se desgarra mi alma. Ayer creo que fusilaron a Lauaxeta, otro mártir más, hay muchos condenados a muerte. Haced el canje lo antes posible de todos ellos, pues la vida en esas condiciones es terrible y cuanto hagáis por mitigar sus dolores será bien poco, pues todos ellos sufren lo mismo que he sufrido yo y el pobre capitán Aguirre que, conmigo, iba a cumplir su deber en Bilbao o en Santander. Cuando tantos compañeros nuestros huían con rumbo a Francia, nosotros íbamos a cumplir con nuestro deber. Él también tiene hijos en Barcelona. No los desamparéis y protegerlos vosotros.

El Lehendakari José Antonio de Aguirre y Lekue. Foto Euskonews.

Termino, pues no tengo tiempo para más, pues falta muy poco tiempo para la ejecución. Háblales a todos de la virtud del deber cumplido y diles que es preferible la muerte a traicionar las virtudes y el alma de una raza.

Te repito lo de mis hijos y lo de mi mujer: no los abandonéis, por Dios te lo pido.

Nada más, querido amigo y siempre Presidente. Un abrazo muy fuerte y ¡Gora Euzkadi! y ¡Viva la República! Cuando la historia nos juzgue a todos, sabrán que nosotros hicimos lo indecible por evitar la muerte a los presos y por conservar el respeto absoluto a toda idea opuesta a la nuestra.

Te abrazo hasta siempre.

Alfredo Espinosa Orive (Prisión de Vitoria, 24 de Junio de 1.937)

Conviene decir, estando muy cerca de cumplir el 83 aniversario de su muerte, que al igual de otras personas nacionalistas, quizás no se haya llegado todavía a un reconocimiento institucional como el merecía, como por ejemplo a Lauaxeta literato y poeta euskaldun que fue fusilado el día anterior y que ha tenido y tuvo un amplio reconocimiento por parte de las autoridades nacionalistas vascas, se le abrió una calle en Bilbao, en el nuevo y magnífico barrio de Mirivilla en el  2.002 en presencia del alcalde Azkuna (QEPD), nominado como mejor alcalde del mundo por entidades internacionales de reconocido prestigio.

En 1.981 el Departamento de Sanidad y Seguridad Social le rindió un homenaje publicando un libro con su historia con la presencia de Leizaola, Nárdiz miembros del Gobierno Vasco del 36 y su familia en presencia del Lehendakari Carlos Garaikoetxea.

En el 2006 el Consejo de Gobierno se reunió en Gernika para homenajear al primer Gobierno Vasco sin alusión especial hacia su persona.

Espinosa que desempeñó importantes cargos, en la Administración local, Central y Autonómica no ha recibido distinciones notables, salvo a través del último hospital moderno inaugurado hace poco en Urduliz (Bizkaia) que lleva su nombre, aunque la gente para citarlo lo llame Hospital de Urduliz y no Hospital Alfredo Espinosa como sería deseable, algo podría hacer el actual Gobierno Vasco al respecto.

Creo que siempre ha sido políticamente incorrecto homenajear en Euskadi a políticos de partidos republicanos, quizás influidos por una monarquía parlamentaria como la española. Aunque hay que decir que Alfredo Espinosa aún no siendo del PNV apoyo siempre la formación del Gobierno Vasco y amaba a su país intensamente. Quizás a los políticos no nacionalistas habría que reivindicarlos con más fuerza con un mayor reconocimiento institucional. La responsabilidad mayor es del PNV con 37 años gobernando en Euskadi

Alfredo procedía de la burguesía vasca, profundamente liberal y de talante moderado, sensible por los enfermos y presos, independientemente del lado que estuvieran.

Hubiera sido un detalle efectuar por parte de la sanidad vasca, el 24 de Junio pasado una ofrenda de flores con un sencillo aurresku de honor en el mismo hospital de Urduliz, frente a la foto del entonces Gobierno Vasco del 36. Quizás haya llegado el momento de abrirle una calle en Euskadi y dejar de llamar a los hospitales meramente por las poblaciones donde se encuentran. Se hubiera podido solapar otro homenaje a los sanitarios fallecidos por el terrible COVI19. Los merecimientos de Alfredo Espinosa han merecido un mejor trato a su memoria. Se podría honrar de igual manera sus ideales republicanos.

Fuentes: Dialnet. Universidad de la Rioja. Lorenzo Sebastián Garcia/ Gran Enciclopedia Vasca/ Gaceta médica de Bilbao/ Revista Kultura DFV-1.992 Antonio Rivera.

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Félix Lareki Garmendia es donostiarra afincado en Bizkaia. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Bilbao. Su carrera profesional fundamentalmente la ha desarrollado en Xerox España S.A.U. Posee una profunda experiencia en recursos humanos, formación y dirección de grupos de trabajo. Ha impartido múltiples seminarios orientados al desarrollo de habilidades relacionadas con la gestión y el conocimiento de personas así como de la comunicación. Ex profesor de la Escuela Superior Universitaria de Marketing en la Cámara de Comercio de Bilbao, del Master de Marketing y de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad del País Vasco UPV - EHU. Durante 8 años ha estado en política en el País Vasco. Miembro de federaciones deportivas y activo deportista, presidente de asociaciones cívicas, Vice presidente de la Asociación Internacional Aulamar para personas discapacitadas para el disfrute por las mismas de la navegación a vela, a través de una goleta bergantín adaptada específicamente para ellas. Tiene publicados varios libros con ESIC Editorial. Su lema es “pasión por el arte y las personas”, lector empedernido, escritor y analista social. Desde hace dos años colabora con Diario16 como articulista habitual, sobre temas sociales, políticos y de opinión.

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