El presidente del Sareb, Jaime Echegoyen.

La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (nombre completo de la Sareb) y conocida como el “banco malo” perdió cerca de 600 millones de euros al cerrar el año fiscal 2017. Unos números, que aunque resultan apabullantes, de hecho son positivos para la entidad inmobiliaria: implican que la empresa redujo sus números rojos un 15%, además de perder un 2% de ingresos en cartera, a pesar de los altos niveles de endeudamiento que poseen.

El año pasado, Sareb logró su récord comercial con 18.925 inmuebles vendidos (una media de 52 al día) un aumento del 34% con respecto al ejercicio anterior. Así lo han anunciado al presentar sus resultados este pasado viernes 23 de marzo. Explicaba el presidente de la entidad, Jaime Echegoyen que “con un nivel de ingresos ligeramente menor al año anterior, hemos sido capaces de incrementar nuestros márgenes positivos, vender más inmuebles y mejorar nuestro resultado final”.

Sareb es conocido como el “banco malo” por ser una entidad privada creada en 2012 con el fin de adquirir los activos tóxicos de los bancos que recibieron ayudas públicas, lo que en general se traduce como todos los bancos que tenían adquiridas propiedades inmobiliarias durante la crisis financiera. Por tanto para el Sareb cerrar cada año fiscal reduciendo pérdidas, aunque sean de 600 millones, es en realidad algo bueno.

En los cinco años que ha estado activo, el “banco malo” ha liquidado el 27% de su cartera, el equivalente a 13.602 millones de euros, y los préstamos a promotor han pasado de representar el 80% de la cartera al 68% actual. El número de deudores se ha reducido en 3.000 en este quinquenio y durante este periodo la gestión y desinversión de préstamos e inmuebles ha generado ingresos por 20.700 millones de euros.

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