La lucidez de los representantes políticos no tiene fin, su gran capacidad de análisis está demostrando un conocimiento de la realidad de las calles sin precedentes. La gran política privatizadora emprendida durante años en todo el sistema público, auspiciada por ¨populares¨ y ¨socialistas¨, ha dejado un eficiente servicio sanitario y educativo. Las reformas laborales implementadas (esa que no está derogando el gobierno del cambio también) o la introducción de las ETT´S no han hecho más que garantizar un trabajo digno y estable para las gentes de a pie. Los fundamentalistas de la constitución, lejos de preocuparse por cercenar los derechos de los pueblos a decidir, se han encargado de salvaguardar y velar por aquellos decretos referentes a la vivienda digna, consiguiendo que el acceso a la misma sea ejemplar.

Ante esta situación, es digno de admiración y aplauso colectivo, por la coherencia, no solo las insuficientes medidas y recomendaciones del gobierno central, sino también las de los gobiernos autonómicos que demostrando una plena confianza en el personal docente no aumentan la plantilla educativa, conocedores de la gran capacidad polifacética de los/as mismas. En un nivel, si cabe superior, se sitúa las deslumbrantes palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, que conocedora de la realidad de los barrios populares de la villa castellana, recordemos su uso diario del metro de Madrid, lugar caracterizado por su excelsa calidad  y la amplitud que siente cualquier usuario del mismo en cada trayecto, sondea un confinamiento de los distritos del sur de dicha villa.

Ante esta situación es obligado que la presidenta madrileña se vaya a ver abocada a confinar los barrios y municipios del Sur-Este madrileño como Vallekas, Vicálvaro, Usera, Villaverde o  Carabanchel. Es en estos municipios donde las medidas antes relatadas han consolidado unas condiciones de vida, que si no son idílicas se le asemejan, y están siendo las formas de vida de esa parte de la ciudadanía y su responsabilidad individual la que está expandiendo el virus. Qué vigencia cobran aquí las palabras de nuestro excelentísimo presidente Pedro Sánchez, cuando dijo que el virus no entendía ni de clases ni de territorios.

Es hora que el gobierno ponga orden a esta sin razón, que meta en vereda a esas personas que viven hacinadas por voluntad propia. Familias que conviven en una misma casa cuando podrían vivir en mansiones como la del líder del partido pistacho o a esos/as trabajadores/as que se ponen de acuerdo para coger el metro a la vez y se juntan a pesar de la amplitud de la que gozan en el transporte. También a esas gentes que van a trabajar en lugar de quedarse en su casa (pese a disponer de una gran estabilidad laboral) ante determinadas situaciones de riesgo, cuando saben que la cobertura del estado a su situación será ejemplar y recibirán ayudas ipso facto, como muestra la gran solvencia en la petición de las mismas en estos meses.

Por ello, exijo de una vez por todas que Ayuso dé el paso y se atreva, que sea valiente y actúe con justicia y confine a esos insolidarios ciudadanos, eso sí permitiéndoles ir a generar plusvalía. Esto no solo nos servirá para solucionar esta situación, sino que además permitirá que esas gentes mal educadas, pese a la gran dotación de los servicios públicos como podemos comprobar, salgan a la calle a reclamar sus privilegios que siempre nos venden como derechos. Gracias a este régimen del 78 por salvaguardar los derechos de todos/as  y a sus gobernantes de uno u otro color por continuar el camino que se dejó atado y bien atado.

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