El 23 de junio de 2003, una bomba en el hotel “Los Tamarises”, que al estallar causó diversos daños materiales, mantuvo en alerta a Guecho, provincia de Vizcaya. El responsable es un miembro del comando Vizcaya de ETA, José Juan García González también conocido como “Gogoan” o “Atxuko” y ha sido condenado a 16 años de cárcel por un delito de estragos terroristas.

En una sentencia, los magistrados imponen a González, condenado en Francia en 2011 a ocho años de cárcel por terrorismo y fabricación de artefacto explosivo, al pago de más de 230.000 euros a los propietarios del hotel “Los Tamarises” por los daños causados, entre otros perjudicados.

Según los hechos probados de la resolución, González fue captado para el comando Vizcaya de ETA por el ya condenado Jon Kepa Preciado. Junto con otro miembro de este grupo, Aitor Herrera, aceptaron llevar a cabo las propuestas de ETA y para ello recibieron la orden de colocar un artefacto explosivo en el hotel “Los Tamarises” de Getxo.

Para ello, González y Herrera se encargaron de comprar dos móviles con tarjeta prepago. Por otro lado, el acusado tenía también la tarea de llamar al diario Gara para avisar, en nombre de ETA, de la colocación de la bomba a las 15.15 horas. Igualmente encargaron a Aitor Herrera que, tras la colocación del explosivo, les recogiera y los trasladara al domicilio del acusado, que le había facilitado las llaves, con la intención de ocultarse.

Según los jueces, Jon Kepa Preciado y el otro miembro de ETA encargado de coordinar el atentado, colocaron el el explosivo, formado por al menos 15 kilos de cloratita, en el aseo de caballeros de la planta baja del establecimiento. Así, siguiendo el plan estipulado José Juan González, llamó a Gara para dar parte de la colocación del explosivo, lo que motivó a la Polícia Autónoma Vasca a desalojar y acordonar la zona.

La bomba estalló a las 15.28 horas y su onda expansiva afectó a muros y tabiques de los aseos, almacén, oficina, terraza y restaurante de la planta baja, así como abombamiento del techo de la primera planta.

Esa noche, los cuatro miembros del comando se reunieron en la casa del acusado, según se ha podido probar. En esa casa fue encontrado un ejemplar de Gara con las huellas de Jon Kepa Preciado. La sentencia afirma que en otra vivienda de la calle Txiqui y Otaegi se encontró una máquina de escribir utilizada por miembros de ETA para redactar sus comunicados en cuya cinta copiadora se halló la carta de captación dirigida al acusado.

“La conclusión alcanzada acerca de la autoría material del acusado Juan José García González en el atentado (…) ha venido dada por un conjunto de pruebas de cargo practicadas en el juicio oral y, entre ellas, con especial incidencia, la confesión de lo ocurrido relatada por uno de sus autores en su manifestación policial, ratificada a presencia judicial, sin que el cambio radical de postura efectuada en un momento posterior, bajo la excusa de haber sufrido malos tratos, presiones, amenazas o coacciones tenga el menor atisbo de veracidad una vez que se ha llevado a cabo la oportuna investigación judicial que ha terminado sobreseyendo libremente los hechos denunciados”, sentencia el Tribunal.

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