Un juzgado ha reconocido que la Comunidad de Madrid no actuó debidamente en 2016 en el caso de una niña de diez años afrodescendiente que sufrió acoso escolar racista en un colegio público y le ha condenado a indemnizar a los padres con 7.500 euros.

Según la sentencia, el centro público Cardenal Herrera Oria de Madrid «trató de relativizar el problema a cosas de niños«, incluso en la vista se refirió a hechos «puntuales normales dentro del colegio”.

Justicia

La familia de la menor acudió el pasado día 8 a la vista, en el Juzgado 34 de lo Mercantil, afirmando que confiaba que se hiciera justicia con su hija, a la que, según denunciaron, «la aislaban socialmente, la acorralaban en los patios, se metían con su físico, su color, su olor, su piel», le decían que «nadie la quería» y «le tiraban balones al estómago en gimnasia«.

El fallo estima sustancialmente el recurso interpuesto de los padres, reconoce el derecho a ser indemnizados (la familia pidió en la vista alrededor de 22.00 euros) con 7.500 euros y condena a la Comunidad de Madrid a pagar dicha cantidad.

«Queda probado la situación de un conflicto importante que desencadenó en una situación de acoso escolar hacia la menor caracterizada por constantes insultos, intimidaciones, amenazas y aislamiento de sus compañeros», asegura la sentencia, que añade que dicha situación provocó daños psicológicos en la menor.

Además, se recalca que el colegio público, «consciente de la situación, no hizo lo suficiente» para evitarlo, y la víctima «no obtuvo la adecuada respuesta» y tuvo que cambiar de centro.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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