Para Matellanes

No hay nada que no esté dispuesto a hacer, que no se atreva a hacer. Ya ha transgredido todos los límites de la moral y la ley: robado plagiado mentido engañado. Antes o después acabará consiguiéndolo y ha dejado de tener ansiedad o prisa por el resultado. Platino tungsteno, las fibras de más de mil plantas distintas… Vive en el fracaso, Thomas Alva Edison vive en el fracaso, pero no duda de sí mismo porque extrañamente ha llegado a un punto en el que le da igual no conseguir jamás el éxito, seguir coleccionando indefinidamente toda su vida las infinitas posibles formas de “cómo no hacer una bombilla”.

No se sorprende y sí, porque al mismo tiempo siente un vacío abismal en el interior, el día en el que triunfal y cansado lleva la patente a registrar. Hace frío y hay rastros de nieve y hielo por las calles embarradas. Mira a su alrededor desde el interior del coche de caballos como si estuviese viendo Nueva Jersey por primera vez. Es 27 de enero de 1880. Thomas brilla, como si él mismo fuese un filamento incandescente, y a quien le mire le parecerá un hombre hecho todo de sonrisas y alegría;

pero una planta oscura ya ha comenzado a crecer en su cabeza: sabe que echará de menos la lucha y la búsqueda. Aunque habrá otras luchas, se intenta consolar.

Pero no es eso, no es la ausencia del placer de la lucha, lo que realmente le dibuja en el alma un agujero, sino la nostalgia del tiempo del fracaso, de la facilidad del fracaso, del poder tropezar y caer un millar de veces, seguidas.

Ahora ya no podrá burlarse y reírse de quienes pretendían burlarse o reírse de él: colecciono formas de no hacer una bombilla;

tendrá que cambiar el discurso: han sido mil pasos y no mil fracasos, señoras y señores: ¡mil pasos y no mil fracasos!; tendrá que aguantar las miradas de admiración -mucho más estúpidas que las de pena o mofa con las que le empapaban cada día- y ya no brillará para él nunca más con la misma intensidad el faro de lo imposible: el sueño de una bombilla que pueda estar siempre encendida.

Nunca más será un sueño, será sólo una bombilla.

 

(Está León Salgado haciendo su saludable zumito diario y como en tantas otras ocasiones -utiliza periódicos viejos para no manchar el poyo mientras corta y exprime las naranjas- se encuentra con un pequeño suelto sobre el famoso ladrón de ideas, el Picasso de la electricidad: Thomas Edison, y decide que para su obligado relato diario día va a vestir con ropajes narrativo la historia de la mañana en la que el astuto e incansable señor Edison llevó a patentar su primera bombilla).
(Tesla era más genio que Thomas Edison: como inventor, pero no como empresario)

Puede Permitírselo


 (Javier Puebla es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El Año del Cazador, una suerte de novela neurológica que sólo puede conseguirse completa y editada en papel solicitándosela directamente al autor a través de Twitter, Instagram o Facebook, o en el correo elcazadordecuentos@javierpuebla.com

Esta Suite que se está publicando en Diario16 se prolongará al menos durante 33 días y está inspirada por el deseo de recuperar el espíritu y la forma de observar la vida con unos ojos distintos, ojos de Cazador de Cuentos, y es también un exponerse ante el mundo, un “aquí estoy, aún estoy aquí y tú puedes verlo y compartir conmigo este imprevisible juego”.) Día 21.

 

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(Mecanografía: LF)

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

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