Por lo general, cuando se habla de cambiar una serie de cuestiones legislativas cuando en realidad sabemos que no son la prioridad que la sociedad demanda, la superficie epidérmica de mi tosco y torvo cuerpo suele experimentar ciertas erupciones subcutáneas e intramusculares indignas y desprovistas hasta tal punto, que mis rincones más íntimos de la memoria retumban y, por ósmosis, la parte alícuota del occipital y del frontal de la carcasa ósea de mi cerebro –generalmente se suele curar con un gelocatil-.

Y es que como decía el proverbio popular, cuando veas las barbas del vecino pelar, pon las tuyas a remojar. Es así. Como viene siendo habitual, ciertas normas y ciertos cambios legislativos se suelen ir aplicando de manera gradual, casi prácticamente imperceptibles. Es lo que ha sucedido en este último periodo con los derechos y las conquistas laborales. Primero, haciéndonos creer que no había otra opción. En segundo lugar, vendiéndonos la idea que todo era cuestión de tiempo. Que, en un primer momento, es necesario hacer un esfuerzo, para que después, más adelante recoger nuestros merecidos frutos. En este orden de cosas, solo podría decir en mi defensa -si la hubiese- que en estos momentos la situación real y práctica que estamos viviendo es que optamos a contratos laborales más precarios, que el sistema de pensiones se resquebraja, que la seguridad social está saturada y que llevamos así ya más de diez años. Bajando la cabeza, apechugando y sacrificándonos por un paraíso que nunca llega y proclamando la llegada del pan y de unas espigas que no llegan, que no llegan y que no llegan.

Estas medidas suelen venir junto con la promesa que será temporal, que aunque al principio no sea lo más factible, al final, en un futuro próximo nos traerá grandes beneficios a toda la estructura social y, por ende, al ciudadano de a pie. Con el objetivo impertérrito de que la sociedad se acostumbre a la medida, sin rechistar, sin ofrecer demasiada resistencia, mientras piensa en su mundo tornasolado –el ser humano siempre creerá en la propuesta más descabellada que se pueda crear- y se normaliza una situación que a priori no contaba con el apoyo general. De tal manera que se desinhibe a la sociedad de la conciencia inmediata y verídica de la realidad –y a su corta memoria colectiva-, aceptando finalmente la normalización y la aceptación, por tanto, de que los beneficios prometidos no llegarán. Dejo a la memoria del lector, si se me permite, una frase muy socorrida en estos tiempos: “El estado no recuperará las ayudas ofrecidas a la Banca”.

Me aventuro a vaticinar cuál será nuestro futuro más cercano. Que vendrá otra crisis, mientras que los acaudalados y adinerados actores siguen viviendo a costa de nuestras vidas, a cuerpo de rey, con la mesa puesta, y nosotros seguimos implorando, como buenos siervos, un paraíso que nunca llegará, vetado al pueblo y sus hijos.

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Guillermo de Jorge (Guillermo George Hernández), Santa Cruz de Tenerife, 1976. Cursó Filología Inglesa en la Universidad de La Laguna. Suboficial del Ejército de Tierra del Arma de Infantería, es Diplomado Superior de Montaña por la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales del Ejército de Tierra. Ha participado en operaciones de seguridad y misiones de paz, significando su estancia en Mauritania, Afganistán e Irak. Ha estado en países como Marruecos, Portugal, Senegal, Sierra Leona, Kuwait, Francia. Poeta - soldado, armas - letras, en la actualidad ejerce la presidencia de la Asociación Nacional Círculo Artístico Cálamo. Miembro del Centro Andaluz de las Letras, ha colaborado con medios de comunicación, destacando sus colaboraciones con el Diario de Sevilla, con el periódico La Voz de Almería, el Periódico El Día de Canarias y el Periódico El Mundo. Dirige la Colección “Letras del Mediterráneo”, de la Editorial Playa de Ákaba. En 2008 fue nombrado Miembro del Instituto de Estudios Almerienses. Le ha sido otorgado por la Junta de Andalucía, Diploma por su contribución y participación en Nueva Literatura Almería y fomento de la Cultura 2004. Accésit del Premio Creación Joven de Poesía de la Universidad de La Laguna 2005, actualmente colabora con Diario de Almería y Onda Cero Almería. Ha participado en encuentros literarios de carácter nacional e internacional, destacando el Festival Internacional de Getafe de Novela Negra, el Encuentro Nacional de las Letras Islas Canarias, Festival de Poesía del Mediterráneo o el Ciclo Internacional de Poesía Ciudad de Valladolid, estando sus textos reunidos en varias antologías poéticas y narrativas. DATOS BIBLIOGRÁFICOS Ha publicado diez libros de poemas, entre ellos: “Corporeidad de la Luz", Ediciones Idea, 2006 y “HK-G36E", prologado de Rafael Guillén, Premio Nacional de Literatura. Instituto de Estudios Almerienses, 2008. Ha colaborado con revistas especializadas, como la Revista Literaria Río Arga, Navarra; La Galla Ciencia, Murcia o la Revista Literaria Culturamas, Madrid. Y sus textos han sido publicados en suplementos literarios, destacando: “Selección de poemas" Publicado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Puebla, México. “Varied poems" Publicado por la Universidad de Columbia, EE.UU. En narrativa ha publicado: “Relatos a Glo”. Editorial Ediciones Idea, 2008. Como Cuadernos de Combate ha editado: “Irak: Diario de un legionario”, publicado por el Periódico La Voz de Almería, 2004. “Afganistán: Diario de un Soldado”, prologado por Lorenzo Silva, Premio Planeta de Novela. Editorial Playa de Ákaba. 1º Edición, Dic 2015. 2º Edición Feb 2016. 3º Edición Sept 2017. Exposiciones fotográficas realizadas: “Afganistán: Pasajes”. Monográfico junto con Lorenzo Silva y comisariada por el artista plástico Fernando Barrionuevo, en la Sala de Arte Contemporáneo MECA Mediterráneo Centro Artístico (Almería, Andalucía).

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