Los dos líderes coreanos se encuentran en el límite de la Zona Desmilitarizada.

Un momento histórico que se ha producido ante la mirada atenta del mundo, en el instante en el que el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, cruzaba la frontera para estrechar la mano del presidente de Corea del Sur Moon Jae In. Un gesto sin precedentes en la historia de tensión bélica entre ambas naciones, que se ha producido en la Zona Zesmilitarizada que comparten los dos países y con el que se abre una época de negociaciones, posiblemente por la paz.

El saludo se ha llevado a cabo en una zona en la que en su día la única cadena de televisión norcoreana recordó que “el sonido de los disparos se podía producir en cualquier instante debido a las provocaciones aventureras del enemigo”. Un hecho que no escapaba de la memoria de nadie, tras un 2017 marcado por las pruebas de misiles capaces de cruzar medio mundo por parte de Corea del Norte.

Este es la tercera entrevista que mantienen los líderes de las dos coreas tras las citas del año 2000 y 2007, con la significativa diferencia de que en las dos anteriores fue el presidente surcoreano quien tuvo que desplazarse hasta Pyongyang, otorgando una victoria diplomática y de imagen a Corea del Norte.

En esta ocasión hasta el protocolo se ha visto interrumpido por un gesto “espontáneo”. La agenda dictaba el paso de Kim Jong Un hacia Corea del Sur para estrechar la mano del presidente norcoreano, y una vez hecho esto dirigirse al pabellón de Panmunjak para comenzar las conversaciones. Kim Jong Un, con un gesto, invitó a Moon a cruzar al otro lado de la frontera. Tomado por sorpresa, pero de buen humor, el presidente surcoreano aceptó de buen grado. Los dos, tomados de la mano espontáneamente, saltaron a suelo del Norte para estrecharse allí también la mano, entre suspiros ahogados de asombro (y fuertes aplausos) de los presentes.

El resto de la ceremonia de bienvenida transcurrió como estaba planeado. Kim, visiblemente más relajado, saludó a los dos niños que le entregaron un ramo de flores. Como todo, incluso ese gesto estaba cargado de simbolismo: los pequeños provenían de la aldea de Taesongdong, el único pueblo habitado por civiles surcoreanos dentro de la Zona Desmilitarizada.

El dictador norcoreano también dejó un mensaje muy claro en el libro de visitas de la zona desmilitarizada, que puede visitar cualquier turista: “Una nueva historia comienza ahora. Una era de paz comienza en este momento histórico”.

La cumbre, la tercera de la historia entre dos líderes coreanos y la primera en 11 años, servirá para preparar la reunión que tienen previsto celebrar en mayo o junio Kim Jong-un y el presidente estadounidense, Donald Trump. No obstante, poco expertos confían en que estas reuniones supongan el desarme nuclear de Corea del Norte que el mundo anhela.

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