Los ex presidentes del PP Mariano Rajoy y José María Aznar tendrá que declarar, de momento, como testigos en este juicio que hoy comienza por el pago en negro de las oficinas de Génova después de que Luis Bárcenas aceptara la pasada semana tirar de la manta.

Y es que el ex tesorero del PP ya repitió por activa y pasiva que si su mujer iba a prisión ya nada le impediría contar lo que sabe y llegar a un acuerdo con la Fiscalía.

Tres magistrados de la Audiencia Nacional analizan desde hoy y durante 40 sesiones si el PP, que se sienta en el banquillo como responsable civil, pagó en negro parte de las obras de su sede central en tiempos de Mariano Rajoy y si existió fraude fiscal.

Luis Bárcenas admitió que parte de las obras de la sede central fueron abonadas con dinero negro desde la caja b del partido y atribuyó a la formación conservadora los fraudes fiscales derivados.

El juicio se centra en el presunto pago de la reforma de la sede nacional del PP con dinero de la caja B. Para Luis Bárcenas, la Fiscalía solicita cinco años de cárcel.

Preocupación en el PP

 La principal preocupación del presidente del PP, Pablo Casado, y su equipo ante el juicio que hoy comienza en la Audiencia Nacional es que haya alguna prueba que implique a Rajoy. De ser así, la cúpula popular entiende que deberá enfrentarse a una refundación que «limpie las siglas» y borre del imaginario la identificación de Génova con la corrupción.

En el PP se llevaban ayer las manos a la cabeza al constatar cómo el ex tesorero Luis Bárcenas implicaba también a políticos del PP que mantienen cargos públicos.

Hasta mayo durará este juicio donde volverá a estar en candelero el PP.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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