Contados con los dedos de una mano están los escritores que han podido alzarse con dos Premios Pulitzer, el galardón por antonomasia de las letras estadounidenses: John Updike, William Faulkner y Booth Tarkington. A ellos se suma ahora el neoyorquino Colson Whitehead. Primero fue en 2017 con El ferrocarril subterráneo y ahora con Los chicos de la Nickel logra el reconocimiento unánime de crítica y público por una novela valiente que aborda los abusos sufridos por los internos en un reformatorio de Florida.

El protagonista de Los chicos de la Nickel (Literatura Random House) es un joven de raza negra, Elwood Curtis, al que un inesperado suceso se le cruza en el camino para torcerle unos renglones sobre los que hasta ese momento venía escribiendo de forma ejemplar pese a las carencias de un entorno con necesidades y bajo los discursos históricos de Martin Luther King que oía desde pequeño en el ajado tocadiscos de su abuela.

Todas sus expectativas cambian al llegar a la Nickel, un reformatorio que existió en realidad y sobre el que se extiende un oscurísimo pasado. La novela de Whitehead comienza con una impactante declaración de intenciones: “Hasta muertos creaban problemas, los chicos”. Un equipo de arqueólogos descubre al inicio de esta historia el cementerio secreto que se encontraba justo detrás de la Nickel y donde sus responsables enterraban en sacos de patatas los cuerpos de los jóvenes negros apaleados hasta morir.

Reivindicación racial en EEUU

Este es el sitio al que llega el joven Elwood y donde tendrá que aparcar todas sus expectativas e ilusiones con las que quería hacer de él mismo un hombre de provecho para la sociedad para simplemente vestirse con el traje de superviviente. En la Nickel sobrevivir era el reto y el objetivo final. No había más allá, ni siquiera aceptar que saldrían de allí como hombres hechos y derechos como querían sus responsables con unos métodos de enseñanza carcelarios más que cuestionables y perfectamente denunciables por vulnerar los derechos más fundamentales. La novela sirve de puente perfecto entre el actual momento de reivindicación racial que vive Estados Unidos y el de las protestas del final de la segregación racial de los años sesenta.

Whitehead no ha ganado dos Pulitzer por simple casualidad, su estilo es dinámico, sumamente ágil y absorbente, no deja tregua para el descanso y siempre invita al lector a pasar la página con compulsión para querer saber qué pasa a continuación. Administra con saberes de gurú las técnicas narrativas del best seller con un elevado conocimiento del ritmo. Su proyección como el novelista consagrado y reputado que es hoy comenzó en el año 2000, cuando quedó finalista del PEN/Hemingway con su primera novela, La intuicionista. Con las seis novelas que ha publicado desde que se inició como escritor no ha parado de cosechar galardones prestigiosos, como los mencionados dos Pulitzer, así como el National Book Award 2016. Actualmente da clases en las universidades de Columbia y Princeton.

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