La situación generada desde hace más de un año por la crisis de la Covid-19 ha provocado limitaciones horarias o el cierre total de la hostelería; con ello, han proliferado las empresas que proporcionan comida a domicilio y, con ellas, las cocinas fantasmas. El ayuntamiento de Barcelona ha prohibido las licencias a este tipo de negocio durante un año debido a las quejas vecinales. La alcaldesa Ada Colau ha manifestado en redes sociales que tener “una cocina industrial debajo de casa” genera molestias a los vecinos.

El golpe final

“Estas cocinas generan problemas de ruido, humos, malos olores, vibraciones, aglomeraciones de personal, carga y descarga y riesgos de incendios”, ha manifestado la segunda teniente de alcalde, Janet Sanz. A los problemas generados al vecindario hay que añadir el impacto que tiene el modelo de negocio de las cocinas industriales en el ámbito de la restauración local. En este sentido, el segundo teniente de alcalde, Jaume Collboni ha advertido que la falta de una regulación específica para este modelo de negocio puede suponer el “golpe final” a la hostelería de la ciudad.

Con orden

Las cocinas fantasmas son establecimientos donde se cocina la comida para abastecer, principalmente, los pedidos de plataformas de comida a domicilio como Glovo, Uber Eats o Deliveroo. Desde el ayuntamiento señalan que están a favor de la innovación, la tecnología y la digitalización, “pero con orden”. Desde el consistorio insisten en utilizar este año que no se darán licencias para este tipo de negocios para evaluar su impacto vecinal y económico a los establecimientos de hostelería tradicionales.

Luchar contra la especulación

La ausencia de regulación y el contexto actual han provocado que en ciudades como Madrid o Barcelona aumenten este tipo de instalaciones. 

“Se trata de una actividad nueva sin regulación y justamente aprovechaban este vacío legal para proliferar sin control. Y esto no lo podemos tolerar”, ha manifestado la alcaldesa de Barcelona. Colau mantiene una guerra abierta contra las empresas que amenazan con la especulación y la competencia desleal; como es el caso de empresas de alquiler de pisos turísticos como Airbnb. “No dudaremos en hacer todo lo posible para evitar que la especulación, sea con la vivienda o la restauración, amenace nuestros barrios”, ha manifestado.

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