Enarbolado el silencio como máxima expresión de la certeza de lo que aparentemente hace años que fue dicho, es precisamente la evolución de los síntomas que el sucesivo silencio crea en los que atentos, año tras año escuchamos, lo que habría de suscitarnos recelo, toda vez que presagio de nada bueno resulta de escuchar los ecos que cada día con más fuerza nos devuelven discursos en los que el pasado no sólo reconocible, sino sospechosamente identificable.

Contemplo desde mi ventana la visión que el capricho estelar quiere regalarme, y es al hacerse de manifiesto que en estas misma noche, a esta misma hora tantos y tantos hombres cruzaban las gélidas aguas de un Canal de la Mancha llamadas a apropiarse para siempre de las ilusiones y los cuerpos de muchos de ellos; cuando de manera siniestra viene a materializarse ante mí la certeza de que muy probablemente sólo las eternas sendas por esas estrellas dibujadas en las esferas aristotélicas sean lo llamado a prevalecer; por encima de las ilusiones de los a estas horas mártires, superando por efecto del tiempo cuando éste adopta forma de viento, ven cómo el futuro que nos regalaron, a saber el derecho a poder seguir soñando con la libertad es borrado, mancillado por la desidia que tras el olvido se oculta.

Numerosas han sido las ocasiones en las que he hecho mención, de una u otra manera, a los acontecimientos llamados a tornarse únicos en la Historia. Año tras año, unas veces con destino público, las más a título privado, año tras año refrendo por costumbre los múltiples e intensos acontecimientos que prolongados en el tiempo acabaron por dar lugar a una Operación Overlord cuyo diseño y magnitud apenas empezamos a comprender. Una operación única en la Historia, llamada a conciliar como en pocas otras ocasiones se ha visto el efecto de las acciones individuales (en las que hombres y mujeres de manera aparentemente descoordinada terminaron por tejer una trama inconcebible si no se analiza en toda su perspectiva); y sin la que la acción posterior de los hombres directamente llamados a tomar las playas francesas hubiera sido estéril. Numerosas ocasiones, definidas por un nexo común y que puede identificarse en la certeza de que todas esas reflexiones estaban redactadas en formato de crónica es decir, desde el punto de vista de algo que está no sólo cerrado, sino atado y bien atado.

Sin embargo hoy cuando se alcanza la emblemática cifra del 75º aniversario, es cuando todo salta por los aires al ver cómo las certezas se tornan en dudas, o lo que es peor, en zozobras. Tiene que ser precisamente hoy, en el día llamado a tornarse en un aniversario tan señalado, el elegido para materializar los miedos que ahora, como entonces, definieron la tragedia.

Setenta y cinco años son, lo miremos como lo miremos, muchos años. En términos absolutos se traducen en la certeza de que pocos, muy pocos, habrán de ser los supervivientes capaces de descifrarnos, ajenos a lo imperturbable del relativismo, los extremos de las verdades que sólo los que allí estuvieron conocen. Además, en términos sociológicos a dos generaciones se ciñe el espacio temporal competente para contener objetivamente los recuerdos de un periplo, por dramático que el mismo esté llamado a contener; y en el caso que nos ocupa las vivencias de esos 75 años ya superan con creces el plazo señalado.

Mas y con todo, es otra forma de amnesia la que me preocupa. Mi preocupación se centra en esa amnesia no por global menos selectiva, y que se ciñe a la labor de ignorar, o en el peor de los casos tergiversar, tantos las grandes cuestiones como por supuesto, los efectos que el éxito o el fracaso de las cuestiones a las mismas vinculadas suscitaron para el progreso de los hombres llamados a protagonizarlas.

Porque si el desembarco en las playas de Normandía supuso la materialización del principio del fin de un ciclo histórico, no deberíamos olvidar que las causas llamadas a tornar en corolario de razonamientos a la II Guerra Mundial fueron en realidad un compendio de decisiones basadas en muchos casos en la mala interpretación de conceptos hoy de nuevo muy presentes en nuestra actualidad.

Un cúmulo de circunstancias de origen aparentemente desordenado pero que adquieren concierto cuando se ordenan en torno a una serie de decisiones financieras llamadas a dar al traste con un plan de sociedad hasta ese momento boyante, desencadena una hecatombe de proporciones cercanas al Apocalipsis cuyas consecuencias se extienden en el espacio y el tiempo sumiendo en el drama durante años a generaciones, en un “pánico sordo” que se extiende por el mundo dando lugar a una interpretación económico-social de la que no existe precedente.

Y como no existe precedente, cada sistema de gobierno, al menos allí donde hay sistema, diseña y materializa experimentos llamados a reconciliar de nuevo al individuo con ese Neo-dios capitalista al que al menos aparentemente hemos defraudado… ¿Les suena? De ser así esperen, pues hay más.

Porque entre todos eso planes erigidos en aras de la nueva verdad, destaca el diseñado por una mente erigida cuasi ad hoc para salvar a los hombres, y que por medio de la construcción de autopistas de hormigón tan férreas como el sistema jurídico que en pro de justificar las decisiones que habrán de ser tomadas, prepara el terreno para el surgimiento primero e implantación después de toda esa suerte de nuevas realidades cuyo peligro no se suscita tanto en la demanda de ser impuestas, como sí más bien la certeza requerida de ver cómo para ello, los no elegidos habrán de ser convenientemente eliminados. Liebre cazador, campo…¿les suena? De ser así no hará falta mencionar a los encantadores de serpientes, ni a sus discursos de lengua bífida cuya tergiversación alcanza el paroxismo en frases como las que cinceladas en las puertas que daban paso al infierno rezaban: “El trabajo os hará libres”. ¿Acaso hubiera podido el carcelero seguir siéndolo, de haber siquiera intuido el efecto de la libertad?

En fin, acabo ya. No sin antes dejar constancia expresa de un hecho por todos conocido, el que pasa por la constatación del peligro que se atisba al constatar hasta qué punto la implementación de la nueva realidad requiere inexorablemente de la mala interpretación voluntaria de conceptos a estas alturas sobradamente conocidos.

Como todos sabemos, sólo peor que la ignorancia es la tenencia de conocimientos basados en realidades tergiversadas (en lenguaje actualizado: “Fake News”.)

Compartir
Artículo anteriorGarzón advierte de que “el PSOE quiere pivotar sobre la derecha para tener estabilidad”
Artículo siguienteUn cuento…
Natural de La Adrada, Villa abulense cuya mera cita debería ser suficiente para despertar en el lector la certeza de un inapelable respeto histórico; los casi cuarenta años que en principio enmarcan las vivencias de Jonás VEGAS transcurren inexorablemente vinculados al que en definitiva es su pueblo. Prueba de ello es el escaso tiempo que ha pasado fuera del mismo. Así, el periodo definido en el intervalo que enmarca su proceso formativo todo él bajo los auspicios de la que ha sido su segundo hogar, la Universidad de Salamanca; vienen tan solo a suponer una breve pausa en tanto que el retorno a aquello que en definitiva le es conocido parece obligado una vez finalizada, si es que tal cosa es posible, la pausa formativa que objetivamente conduce sus pasos a través de la Pedagogía, especialmente en materias como la Filosofía y la Historia. Retornado en cuanto le es posible, la presencia de aquello que le es propio se muestra de manera indiscutible. En consecuencia, decide dar el salto desde la Política Orgánica. Se presenta a las elecciones municipales, obteniendo la satisfacción de saberse digno de la confianza de sus vecinos, los cuales expresan esta confianza promoviéndole para que forme parte del Gobierno de su Villa de La Adrada. En la actualidad, compagina su profesión en el marco de la empresa privada, con sus aportaciones en el terreno de la investigación y la documentación, los cuales le proporcionan grandes satisfacciones, como prueba la gran acogida que en general tienen las aportaciones que como analista y articulista son periódicamente recogidas por publicaciones de la más diversa índole. Hoy por hoy, compagina varias actividades, destacando entre ellas su clara apuesta en el campo del análisis político, dentro del cual podemos definir como muestra más interesante la participación que en Radio Gredos Sur lleva a cabo. Así, como director del programa “Ecos de la Caverna”, ha protagonizado algunos momentos dignos de mención al conversar con personas de la talla de Dª Pilar MANJÓN. Conversaciones como ésta, y otras sin duda de parecido nivel o prestigio, justifican la marcada longevidad del programa, que va ya por su noveno año de emisión continuada. Además, dentro de ese mismo medio, dirige y presenta CONTRAPUNTO, espacio de referencia para todo melómano que esté especialmente interesado no solo en la música, sino en todos los componentes que conforman la Musicología. La labor pedagógica, y la conformación de diversos blogs especializados, consolidan finalmente la actividad de nuestro protagonista.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

dos × 2 =