Edmundo Bal, portavoz adjunto en el Congreso de Ciudadanos, ha reconocido que el partido naranja no desea la celebración de nuevas elecciones pero insiste en el rechazo a Pedro Sánchez. Entonces, ¿qué quieren los de Rivera? Ni ellos mismos lo saben porque se han sumido en un dogmatismo «anti-Sánchez» que les ciega ver la realidad política del país.

Según ha declarado a Europa Press, Bal recalca que la oposición es el lugar donde les han colocado los españoles y, por ese razonamiento, votarán en contra de una nueva investidura de Pedro Sánchez, a pesar de que, a día de hoy, el secretario general del PSOE y presidente en funciones no es candidato a las sesiones del mes de septiembre.

A pesar de las dificultades para llegar a un acuerdo entre los socialistas y Unidas Podemos, para Bal no les va a ser difícil alcanzar un pacto para sacar adelante la investidura de Sánchez en septiembre.

En referencia a otras posibilidades, entre las que está incluida la «ocurrencia» del PP de que el PSOE se abstenga para que Pablo Casado sea presidente con el apoyo de Ciudadanos, Bal ha afirmado que se trata de una hipótesis que, llegado el momento, «el partido tendrá que reflexionar sobre su postura, pero yo creo que ha estado muy clara desde el primer día». En verdad, esa postura sólo se ha determinado en el rechazo personal a Pedro Sánchez, nada más. ¿Eso es una estrategia política? Más bien no.

Además, el dirigente del partido de Albert Rivera ha insistido que su socio preferente sigue siendo el PP. ¿Para qué? ¿Para terminar recibiendo los apoyos de Vox para formar los gobiernos de las tres derechas de la Plaza de Colón que están destruyendo los derechos de la ciudadanía que tanto han costado conquistar? ¿Ese es el programa reformista de Ciudadanos? ¿Acabar con las conquistas sociales para dejar el campo libre a las élites que les apoyaron y que, a medida que el dogmatismo de Rivera gana espacio, les van abandonando?

La realidad es que Ciudadanos no sabe ni lo que quiere porque su programa político está demasiado influido por los postulados económicos del neoliberalismo, del nacionalismo español y del capitalismo más radical. Todo ello es la antítesis de la política y eso Rivera lo sabe.

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