La denominada operación ‘Enredadera’ ha traído malas sorpresas de verano para varios ayuntamientos españoles, y además el primer caso de corrupción de un miembro de Ciudadanos. Ayer la formación naranja solicitaba la dimisión inmediata del alcalde de Arroyomolinos, so pena de ser expulsado del partido; una petición que se ha vuelto a repetir hoy con el concejal de la formación en San Andrés del Rabanedo.

Dentro de la operación ‘Enredadera’ de la Policía Nacional se está investigando la macrooperación en decenas de ayuntamientos por posibles amaños en la contratación de servicios de tráfico y gestión de multas. En particular los investigadores se centran en una compañía de la que se cree que habría pagado comisiones para conseguir el contrato público sobre estos servicios de tráfico.

La alcaldía de San Andrés de Rabanedo se ha apresurado a señalar que las empresas investigadas en la causa abierta por el juzgado de instrucción número 2 de Badalona, declarada secreta, no tienen ninguna relación contractual con el Ayuntamiento de San Andrés. Algo que no ha frenado a Ciudadanos a la hora de pedir la dimisión de su concejal, presuntamente implicado.

Pese a haber visto los nombres de sus cargos junto a más de medio centenar de distintos partidos, los diputados del Ciudadanos no creen que este caso vaya a mermar «en absoluto» las buenas perspectivas que les siguen dando las sondeos, pese al bajón que han experimentado tras el ‘efecto Sánchez’. «Nuestro trabajo en todos estos años es lo que cuenta y lo que valorarán los españoles cuando llegue el momento de votar», afirman, convencidos.

Los cargos a los que se enfrentan los miembros de la formación naranja son variados: cohecho, tráfico de influencias, prevaricación, negociaciones prohibidas a funcionarios, revelación de secretos oficiales, malversación de caudales públicos, delitos contra la hacienda pública, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

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1 Comentario

  1. Ciudadanos no es para nada un partido que es santo de mi devoción, pero aunque sea por una vez en la vida (y lo digo de verdad), me honra que pidan la dimisión de 2 de sus miembros cuando están envueltos en un caso de corrupción. Ojalá hubiesen pedido la dimisión de uno de sus miembros, Jordi Cañas, y segurísimo que otro gallo cantaría.

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