Entrevistamos a la presidenta de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del Colegio Can Clos de Barcelona.

En febrero de este año se les informó de que su colegio cerraría y los alumnos tendrían que acudir a otro centro: no se dió información detallada, pero se apuntó a la situación estructural del edificio, algo que por el momento no ha sido explicado con más detalle (ni informes técnicos ni explicaciones exhaustivas).

El Can Clos es un colegio que se encuentra en un lugar privilegiado: a los pies del Montjuic, en plena naturaleza, los niños y niñas aprenden utilizando el huerto principalmente. Están en contacto directo con animales y el proyecto educativo se fundamenta en el conocimiento a través del medio ambiente, del cuidado de la naturaleza, de la concienciación desde la educación práctica. Una manera de aprender que se terminará si son trasladados a otro lugar, donde el verde cambia por el gris del asfalto.

Las familias de los alumnos están movilizándose para evitar el traslado y luchan para preservar el proyecto educativo tan especial que han mantenido durante décadas.

No tienen de momento información ni respuestas, más allá de la de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que aseguró que no se pondría en marcha ningún tipo de medida sin contar con las familias.

Por el momento, debido a la pandemia de COVID-19 el supuesto traslado quedará pospuesto hasta el curso escolar siguiente, algo que las familias quieren evitar y para lo que solicitan el apoyo ciudadano, además de querer saber cuáles son las razones reales, estar informados y poder disponer de los mecanismos necesarios para plantear alternativas.

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1 Comentario

  1. Yo creo que la razón fundamental para su cierre es una igualdad mal entendida. Es como la propuesta de acabar con la educación especial de niños con alguna discapacidad. Por ejemplo, un niño sordomudo, si se le envía a un colegio normal, donde casi todo se explica hablando, no se va a enterar de nada. Va contra la igualdad de oportunidades obligarle a algo así.
    Por otro lado, si los padres quieren enviar a sus hijos a un colegio en el campo, en vez de en medio de una ciudad, porque creen que eso es mejor para sus hijos, debo reconocer que eso va contra la igualdad. Pero va a favor de la libertad.
    Parte del problema, es que la igualdad y la libertad llevadas al extremo son incompatibles, como demuestra este caso. Habrá que encontrar un término medio.

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