Científicos de nuestro país han inventado un nuevo tratamiento para la menopausia que elimina las consecuencias negativas de los Tratamientos Hormonales Sustitutivos (THS), como es el mayor riesgo de provocar cáncer de endometrio y de mama. Esta terapia, publicada en la revista Obstretrics & Gynecology International Journal, por Jan Tesarik y Raquel Mendoza Tesarik, investigadores de la clínica MAR&Gen y de la Universidad de Granada, está fundada en el reciente descubrimiento de los mecanismos moleculares de los efectos antitumorales, tanto preventivos como curativos, de la hormona melatonina. Y pone sobre la mesa una fórmula más eficaz y libre de riesgos dirigida a mujeres menopáusicas de más de 60 años o con una menopausia no tratada durante una década, y para las que las terapias actuales no son recomendables.

Hay que recordar que los THS consisten en el suministro de hormonas femeninas, estrógenos y progestágenos, deficientes en las mujeres menopáusicas. Desde hace casi 40 años se conocen los efectos positivos de los THS para prevenir la osteoporosis, la enfermedad coronaria, demencia y otras patologías graves relacionadas con la menopausia no tratada. Sin embargo, numerosos estudios posteriores, coordinados por el National Institute of Health de EEUU, aseguraron que los THS poseían también riesgos para las mujeres menopáusicas, y que estos riesgos podían imponerse sobre los beneficios. A consecuencia de ello, la aplicación del THS se redujo a la mitad entre los años 2002 y 2012.

Para los investigadores españoles, las fórmulas básicas de los THS radican en el tratamiento solo con hormonas de tipo estrógeno (ET, Estrogen Therapy), ya que son los estrógenos los que ofrecen la protección contra la mayor parte de las enfermedades relacionadas con la menopausia. Sin embargo, si se administran solos, los estrógenos aumentan la posibilidad de que aparezca cáncer en el revestimiento interno de la cavidad uterina (endometrio). Esta fue la causa por la que se comenzó a combinar los estrógenos con los progestágenos (Estrogen-Progestogen Therapy), que contrarrestan el riesgo de cáncer en el útero, debido a los estrógenos, pero a su vez aumentan el riesgo del cáncer de mama.

De ahí que la clave de este nuevo tratamiento se encuentre en la mezcla de estrógenos, melatonina y progestágenos, manteniendo los efectos positivos de los estrógenos en la prevención de la osteoporosis, la enfermedad coronaria, demencia y otras enfermedades graves relacionadas con la menopausia y combatiendo, con la melatonina, el riesgo de padecer cáncer de endometrio y mama asociado al tratamiento de estrógenos y progestágenos, respectivamente.

“En la fórmula EMPT (Estrogen-Melatonin-Progestogen Therapy) –asegura el doctor Jan Tesarik– los estrógenos serían responsables de la protección contra los principales factores de riesgo de una menopausia no tratada, los progestágenos contrarrestarían el riesgo del cáncer de endometrio debido a los estrógenos, y la melatonina prevendría los posibles efectos de los progestágenos sobre la aparición del cáncer de mama”.

Hay que tener en cuenta que más de la mitad de las mujeres premenopáusicas y perimenopáusicas padecen patologías asociadas a ese estado como son la sequedad vaginal, el dolor durante el coito, y los cambios emocionales y metabólicos que pueden llevar al sobrepeso y la obesidad. También entran aquí otras enfermedades más serias, como serían las fracturas óseas debido a la osteoporosis, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares o la depresión. Ya que la menopausia frena la liberación de óvulos por los ovarios con la consecuente bajada de la secreción de hormonas femeninas y ausencia de la menstruación. Para colmo en la etapa de la postmenopausia aunque disminuyen las incomodidades, se mantienen los mismos riesgos de enfermedades graves.

Solo en España hay más de 8 millones de mujeres que se hallan en una de estas tres etapas de la menopausia. El año pasado se realizaron nuevos descubrimientos que sugieren que la adición de la hormona melatonina a las hormonas femeninas usadas actualmente para THS (estrógenos y progestágenos) pueden eliminar los riesgos de estos tratamientos y, por lo tanto, facilitar los THS a más mujeres de edades avanzadas con el fin de frenar su tasa de morbilidad y mortalidad.

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