El Grupo de Comunicación Promecal, el más influyente de Castilla y León y con medios en otras comunidades como Castilla La Mancha, ha sufrido un ciberataque en la noche del pasado miércoles que ha impedido la salida de tres de sus periódicos, El Diario de Ávila, Diario Palentino y La Tribuna de Albacete. El sabotaje, que ha afectado a otras estructuras del grupo, dificulta las actividades de redacción, edición, impresión y distribución, provocando importantes pérdidas económicas.

Ante esta situación, el Colegio de Periodistas de Castilla y León, que preside, Pedro Lechuga, condena este atentado al grupo de comunicación, que tiene como buque insignia la Radio Televisión de Castilla y León, que, a su juicio, atenta directamente contra la libertad de expresión.

A juicio de esta organización de periodistas, «los medios de comunicación, como otras empresas y organizaciones cuya actividad está dirigida al conjunto de la sociedad, se han convertido en la diana de mafias y grupos de extorsión cuyo objetivo es sabotear el normal funcionamiento de sus labores, afectando a un sector estratégico como el de la información, que juega un papel determinante y que ha visto cómo la crisis de la COVID-19 ha contribuido a la desaparición de medios y el aumento del desempleo».

El Colegio de Periodistas de Castilla y León, según un comunicado al que ha tenido acceso Diario16, se pone a disposición de la empresa y de sus trabajadores para contribuir a solucionar el problema, y propone abrir un debate sobre la seguridad de los sistemas de gestión de los medios de comunicación en el que las empresas, los trabajadores y las administraciones públicas puedan colaborar para reforzar su fortaleza e impedir o minimizar situaciones como las que estamos viviendo.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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