Las órdenes de equipo son un tema controvertido en el mundo de la Fórmula1, en el Circo de la Fórmula1. El asunto da para debates tan largos como queramos, pero en la carrera número 1000, la celebrada en China el 14 de abril de 2019, es evidente que la Ferrari no tendría que haber ordenado a Charles Leclerc que dejase pasar a Sebastian Vettel.

Leclerc es la única esperanza clara para los millones de seguidores de la categoría máxima del automovilismo para no morirse de aburrimiento este año. Pero también debería ser la gran esperanza de la Ferrari para no dejarse vapulear un año más por la Mercedes.

Acababa de comenzar la carrera. China. Carrera 1000. Durante el finde la superioridad de la Ferrari se presentaba como casi insultante…, pero era mentira (aunque esa es otra historia). Era mentira y la Mercedes volvía a ser, una vez más, la guapa y la más rápida. Bottas pole y Hamilton segundo. Bueno, algo era algo. Al menos Bottas podía darle pimienta al gran premio y al campeonato; otra mentira, Hamilton no sólo es el más rápido y luchador sino que además ya ha aprendido a salir. Se puso primero sin esfuerzo.

Y ahí estaba Leclerc tercero. Y Vettel pegado a su culo… pero incapaz de adelantarle. En la carrera anterior, Bahrein, un Ferrari adelantó a otro por mérito propio y limpiamente. Perfecto. Pero Vettel no podía pasar en China sin ayuda a Leclerc.

Vettel es un clasificador excelente, tiene un palmarés incontestable y además es la apuesta de la Ferrari que por eso ha pagado por él

Tigre tigre.

 

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