La presidenta de la Comunidad de Madrid observa el Hospital de IFEMA. Foto: Flickr CAM

El Gobierno de la República Popular de China ha anunciado que iba a reforzar sus infraestructuras sanitarias para afrontar con garantías un nuevo rebrote del Covid19. El país oriental ya sorprendió al mundo cuando construyó un hospital en 10 días, del que no hay noticias de que vaya a ser destruido o desmontado.

Sin embargo, en España las cosas no se hacen con previsión y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una defensora de las privatizaciones, anunció que el próximo viernes será desmantelado el hospital de campaña montado en IFEMA para el tratamiento de los casos leves. Incluso, en una intervención en la Asamblea de Madrid, Ayuso reiteró que era fundamental la colaboración público-privada lo que, en el lenguaje neoliberal, no es otra cosa que la priorización de lo privado a lo público cuando esta crisis sanitaria ha demostrado que sólo el Estado es capaz de afrontar con garantías para la ciudadanía una situación de emergencia. El mejor ejemplo de lo que ocurre cuando se deja en manos de las grandes corporaciones la gestión de un país lo tenemos en Estados Unidos donde el pueblo norteamericano se ha encontrado sin protección del Estado. Los resultados están ahí.

Cuando aún la pandemia no está controlada en España, a pesar de los datos esperanzadores de contagios, fallecidos y recuperados, Díaz Ayuso ha decidido desmantelar el hospital de IFEMA, ¿a qué ha venido esa decisión? En el caso de una enfermedad tan letal como la provocada por el Covid19, es preferible el abuso de la prudencia que la irresponsabilidad a la hora de precipitar una decisión, sobre todo porque aún no hay una cura ni una vacuna a la que la ciudadanía puedan tener acceso. Por ello, ¿no hubiera sido más eficiente mantener las infraestructuras médicas y humanas, con equipos multidisciplinares? Los profesionales de la sanidad ya van conociendo, poco a poco, el comportamiento del virus y el modo en que se está tratando desde que estalló la pandemia es totalmente diferente.

El propio ministerio de Sanidad, que está realizando una gestión basada en la prudencia y en el seguimiento de las indicaciones de los expertos sanitarios, puede perfectamente asumir el control de esta instalación y mantenerla como «back up» por si se produjese un rebrote que, por cierto, cogería a la sanidad madrileña debilitada en personal por la dureza con que la pandemia ha azotado a la Comunidad de Madrid. Hay que recordar que, a día de hoy, es el ministerio de Sanidad la autoridad competente.

El hospital de IFEMA es, en esencia, la prueba del fracaso de las políticas sanitarias del Partido Popular basadas, precisamente, en las privatizaciones y en la colaboración público-privada que tanto pondera Isabel Díaz Ayuso. Mientras hubo que montar esta instalación de urgencia, los hospitales madrileños mantenían cerradas casi 3.000 camas hospitalarias que no han sido abiertas ni siquiera en una situación de emergencia como la vivida en estos dos meses.

Mientras China muestra cómo no hay que bajar la guardia hasta que la medicina no disponga de una cura o de una vacuna, Isabel Díaz Ayuso cierra el hospital de IFEMA. No es bueno dejar pruebas del fracaso de las políticas sanitarias del Partido Popular.  

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