La Audiencia Nacional condenaba esta semana a 33 años de cárcel al exdirigente de ETA Xabier García Gaztelu, “Txapote”, y a los miembros de la organización terrorista José Ignacio Gurirdi Lasa, Asier Arzalluz Goñi y Aitor Aguirrebarrena Beldarrain por el asesinato del funcionario de prisiones Máximo Casado mediante la explosión de una bomba-lapa colocada en su vehículo el 22 de octubre de año 2000 en Vitoria.

“El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos”

CCOO, una vez conocida la sentencia, reivindica la figura del compañero “que fue un ejemplo de esas personas que quieren transformar la realidad y que trabajó por construir una realidad más justa”.

Detrás de las leyes, de los derechos, de la justicia social, están personas, que en muchas ocasiones lo dan todo, para conseguir que sean una realidad en la vida de las personas, más allá de su publicación en cualquier boletín, y ése era nuestro compañero, afirman.

“Máximo Casado no entendía de clases de personas ni de clases de delitos, Máximo entendía, como buen militante de CCOO, de reinserción, de tratamiento individualizado, de servir a la sociedad y ayudar”.

No se puede comprender el desarrollo de la Ley Orgánica General Penitenciaria y la transición de unas cárceles de la dictadura a unas cárceles orientadas a la reinserción de las personas conforme a la Constitución, el reconocimiento de los derechos sindicales en las cárceles para todo el personal de prisiones o de la modernización del sistema penitenciario considerado como un servicio público esencial, sin el papel de hombre y mujeres de CCOO, como Máximo Casado.

Para CCOO, “en unos tiempos donde la intolerancia y el odio avanzan, donde el marco legal se mueve para conformar el positivismo penal y las orgías mediáticas ansiosas de sangre, y donde ante cualquier barbarie individual el político legisla para seguir endureciendo las penas y que no le cueste votos, desde las CCOO seguimos reivindicando la decencia, el diálogo, el consenso y el compromiso social con las víctimas para solucionar los conflictos. Reivindicar, en definitiva, la civilización frente a la barbarie, sigue siendo el camino a seguir y que nos abrieron éstos compañeros y compañeras”.

“Hoy las prisiones se han convertido en un laboratorio social donde se expresan todas las tensiones de la sociedad de las que forman parte. La pérdida de derechos y retribuciones, la inseguridad ante el futuro, el autoritarismo de la Administración o su conversión como arma arrojadiza de la batalla política, sitúan a las prisiones en el centro de tensiones de involución para desandar el camino recorrido”.

“Sigue siendo el momento de reivindicar a Máximo Casado”, y “al sindicalismo de clase, para seguir defendiendo una prisiones modernas, reinsertadoras y con un personal reconocido retributiva y socialmente”.

Porque CCOO tiene que seguir trabajando para defender la democracia social y a las trabajadoras y trabajadores penitenciarios, los derechos y el progreso. En definitiva, la civilización, porque, citando a Fiodor Dostoievsky, “El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos”.

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