CCOO ha presentado el informe sobre la evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero en España. Para CCOO, es preciso que el Gobierno realice una planificación del sistema energético con mayor penetración de energías renovables (eléctricas y térmicas) para 2030 que avance en la descarbonización de todos los sectores.

En 2018 las emisiones de ‘gases de invernadero’ disminuyeron un 4,3% respecto al año anterior, no obstante, las emisiones alcanzan un incremento respecto a 1990 del 12,91%.

Mariano Sanz Lubeiro, secretario confederal de Medio Ambiente y Movilidad de CCOO ha afirmado que es “muy importante hacer un seguimiento tanto de las emisiones de los diferentes sectores, como de las medidas que los gobiernos han de implementar para cumplir con los compromisos internacionales, frenar el cambio climático y transitar hacia un nuevo modelo productivo y energético”.

El informe científico del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) sobre el 1, 5º, publicado en 2018, pone de manifiesto “que ante la amenaza del cambio climático hay que responder colectivamente con celeridad y contundencia”. También destaca la especial vulnerabilidad de algunas zonas de España ante este fenómeno. “El desafío es muy grande y si no cambiamos la trayectoria en esta próxima década los impactos sobre el sistema productivo y la salud y seguridad de la humanidad van a ser inasumibles”, ha destacado Sanz Lubeiro.

En CCOO “estamos convencidos de que vivimos una época de transición, no solo condicionada por la lucha ante el cambio climático sino también por la adaptación a las nuevas tecnologías, digitalización, robotización, industria 4.0, bioeconomía circular…”

Para el secretario confederal de Medio Ambiente y Movilidad de CCOO, “de nuestra capacidad de adaptación dependerán nuestras posibilidades de futuro, pero es fundamental que esta transición sea justa. Transición justa que tiene que ver con medidas y acuerdos que evalúen los impactos negativos que se pueden dar en algunos sectores y territorios, y que planifiquen las políticas de Estado para proteger el empleo de los trabajadores y las trabajadoras, y reactivar la actividad económica de las zonas afectadas.

La transición es viable tecnológicamente y ofrece grandes oportunidades de reindustrialización y de generación de empleo. Según señala Sanz Lubeiro, “estamos a la expectativa de que el Gobierno central y las demás instituciones planifiquen la transición con parámetros de ambición climática y justicia social”.

La disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero en el año 2018 respecto del año anterior puede imputarse en gran parte a la disminución de la quema de carbón para la generación eléctrica en un 17,8% y del gas natural en las centrales de ciclo combinado en un 21,5%, y al aumento de la producción hidráulica en un 84,8% y de la eólica en un 2,9%. El factor determinante fue la mayor producción hidráulica, al igual que en años anteriores.

Los años lluviosos registran una disminución de las emisiones y los años secos obligan a quemar más carbón y gas natural, con el consiguiente aumento de las emisiones.

Los años lluviosos registran una disminución de los gases de ‘efecto invernadero’

En 2018, según los datos preliminares, el consumo de petróleo creció un 3% respecto del año anterior y el gas natural se mantuvo constante con apenas un 0,2% de aumento, según los datos preliminares. El sindicato ha concluido que en el sector del transporte por carretera las emisiones han crecido un 2,5% en 2018 y un 4,7% en el transporte aéreo interior.

Según CCOO “ahora estamos en un momento crucial en el que confluyen compromisos internacionales que nos marcan el camino para avanzar en la descarbonización de la economía, informes científicos incuestionables que nos avisan de que hay poco tiempo para hacerlo, tecnologías disponibles que permiten el cambio de fuentes energéticas y la electrificación de la demanda y, finalmente, una sustancial bajada de costes en muchas de esas tecnologías que permiten hacer los cambios con esfuerzos financieros razonables”. En ese contexto España está situada en una posición favorable porque dispone de recursos renovables, tecnologías propias y capacidad industrial para afrontar los retos y convertirlos en oportunidades de creación de empleo.

La disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2018 respecto del año anterior puede imputarse, en gran parte, a la disminución de la quema de carbón para la generación eléctrica en un 17,8% y del gas natural en las centrales de ciclo combinado en un 21,5%, y al aumento de la producción hidráulica en un 84,8% y de la eólica en un 2,9%.

En el mix de generación eléctrica de España, se dieron en la primera década del siglo XXI cambios importantes por la alta penetración de tecnologías renovables. Esa penetración fue frenada por los Gobiernos en los primeros años de la segunda década, pero recientemente la notable disminución de los costes de las tecnologías fotovoltaica y eólica y la necesidad de cumplir con los objetivos europeos a 2020 han hecho que el anterior Gobierno (PP) convocara subastas para nueva potencia renovable (9.000 MW) durante los años 2016 y 2017, que previsiblemente entrarán en funcionamiento este año.

Los años secos obligan a quemar más carbón y gas natural, con el consiguiente aumento de las emisiones

El Gobierno (PSOE) de Pedro Sánchez ha iniciado el desbloqueo del autoconsumo y ha anunciado un plan nacional integrado de energía y clima (PNIEC) con un importante despliegue de energías renovables, que previsiblemente transformará y descarbonizará nuestro mix de generación eléctrica para 2030.

En 2018 el consumo de petróleo creció un 3% (un 2,5% en el transporte por carretera) respecto del año anterior y el gas natural se mantuvo constante, con apenas un 0,2% de aumento.

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