Cayetana Álvarez de Toledo, nueva portavoz de los populares en el Congreso, foto PP

Por lo visto, la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, no ha entendido ni una palabra sobre lo que es el feminismo. De ahí que cuando se pone a hablar sobre el tema no dé una a derechas, nunca mejor dicho. La última perla la ha soltado hace apenas unas horas. La portavoz ha cuestionado los movimientos de denuncia del estilo Me Too contra el acoso sexual, ya que considera que se han “radicalizado” y que son “vengativos, mojigatos y tratan a las mujeres como menores de edad”, según informa Europa Press.

A Cayetana habría que aconsejarle que se acercara de vez en cuando por una biblioteca (nunca está de más) y lea algún que otro libro al respecto. Solo así comprendería que si ha habido algo “vengativo” en la historia de la humanidad ha sido el machismo lacerante de los hombres; solo así podría entender que si ha habido algo “mojigato” desde que este planeta empezó a girar ha sido el puritanismo que tradicionalmente ha discriminado el papel de la mujer, esa religiosidad ultraconservadora que ella parece defender; y solo así empezaría a asumir que si alguien trata a las mujeres como menores de edad ese es el patriarcado tradicional que defiende Vox, actual socio fiel de gobierno de su partido en comunidades autónomas como Madrid, Murcia y Andalucía.

Preguntada sobre el caso de acoso sexual que persigue a Plácido Domingo, Cayetana Álvarez, esa intelectuala de la posverdad que ha debido estudiar en universidades cistercienses de la Edad Media, ha asegurado que “las mujeres somos responsables, libres y tomamos nuestras propias decisiones. Ése es el enfoque que hay que dar a las niñas para que crezcan fuertes y capaces de afrontar los desafíos de la sociedad contemporánea”. Sin embargo, ni una sola palabra sobre las acusaciones de las supuestas víctimas que dicen haber sido acosadas por el galán de la ópera.

Además, ha criticado que la vicepresidenta Carmen Calvo identifique el feminismo con el socialismo y está convencida de que las mujeres no se consideran “víctimas de nacimiento”, ni quieren que los políticos las traten como menores de edad y con “condescendencia infinita”. Eso, señora nuestra, habría que preguntárselo a las muchachas que viven con el miedo a las manadas que las acechan en medio de la noche. “Durante muchos años los hombres hablaron en nombre de las mujeres y luchamos para evitarlo, y ahora resulta que tenemos que aceptar que otras mujeres hablen en nuestro nombre”, ha sentenciado la mente más preclara de la derechona patria. Una vez más, la portavoz se confunde, bien porque no ha leído un solo renglón sobre la historia del feminismo y habla de oídas o porque no ha entendido nada o por ambas cosas a la vez. Resulta agotador tener que explicar una y otra vez que el origen del feminismo está íntimamente ligado al socialismo y a la lucha de la clase obrera contra las elites que explotaron a los trabajadores y trabajadoras durante siglos. Que una señorona del barrio de Salamanca quiera aprovecharse ahora de las conquistas sociales y políticas de las mujeres, muchas de las cuales pagaron con su sangre y con su vida, sencillamente produce sonrojo y vergüenza ajena.

Pero ella sigue con su disparatado discurso retrofranquista y con su enloquecido tratado pseudofilosófico sobre el supuesto nuevo feminismo liberal, ese timo ideológico que es más falso que un congreso de terraplanistas. No se vayan todavía, que aún hay más. A su juicio, “hay una determinada izquierda que pretende dar a entender que la violencia de género, de pareja, es un crimen político, ideológico, y que detrás de ese crimen hay una ideología que sería el heteropatriarcado capitalista, que sería la derecha”. Tal sandez (por no decir soplapollez) no tiene ni pies ni cabeza, ya que nadie de izquierdas en su sano juicio está diciendo que la violencia de género sea producto de un “crimen político organizado”. Solo que es consecuencia de una determinada concepción de la vida que tienen algunos hombres machistas, tanto de derechas como de izquierdas, que también los hay.

“Y yo digo no: la derecha no mata mujeres”, vuelve a la carga doña Cayetana. “La violencia en las parejas, contra las mujeres, de género, no tiene detrás una organización machista, de hombres que se dedican a matar a mujeres, una organización de derechas, un mundo de derechas que está organizado para intentar eliminar a las mujeres”, insiste. ¿Pero qué broma es esta, por qué nos hace perder el tiempo esta mujer? ¿Es que alguien está diciendo que estamos ante una violencia organizada por la derecha? Una vez más, vuelve a desvariar, a retorcer la realidad, a manipular el lenguaje y a faltar a la verdad.

Para la portavoz, la lectura que hace parte de la izquierda es “una perversión total” del problema que no ayuda a resolverlo. “Puede ayudar a la izquierda a movilizar determinados sectores y en algunos momentos intentar criminalizar a la derecha, pero no ayuda a resolver el problema y no ayuda a las mujeres al final. Una vez más nos utilizan en una guerra política, pero no nos ayudan, más bien todo lo contrario”. Es inútil. A Cayetana hay que dejarla sola con sus cosas, con sus sofismas y con su retórica hueca y vacía. Porque la pobre no tiene remedio.

 

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

trece − 1 =