Los partidos políticos tendrán que adaptar a la situación sanitaria sus campañas electorales. Foto: Flickr .

La pandemia de la Covid-19 ha llegado para quedarse más de lo esperado. Los gobiernos autonómicos luchan en un agónico debate entre economía y Salud. Entre detener el ritmo o intentar adaptarlo a la nueva situación. La cita más multitudinaria -y con una compleja logística- que celebran los ciudadanos de las distintas regiones de España son las elecciones autonómicas. En el 2017 más de cuatro millones de personas ejercieron su derecho a voto en Cataluña. Para coordinar un evento de estas características el conseller de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia, Bernat Solé, ha presentado un detallado informe sobre las medidas necesarias para la minimizar los riesgos sanitarios, garantizar el derecho a voto y proteger la legitimidad del proceso electoral dentro del marco jurídico actual en las próximas elecciones autonómicas del 14 de febrero de 2021 en Cataluña.

Las medidas

Entre las medidas destacan las de extremar la seguridad sanitaria en los locales electorales de forma coordinada y auditada públicamente; abrir también la posibilidad de votar a las personas contagiadas y confinadas con tiempos limitados y espacios prioritarios; recomendar el voto por correo y facilitarlo; y crear una mesa de partidos que analize el diagnóstico sobre la evolución del proceso electoral

Aprendiendo de los demás

La Subdirección General de Procesos Electorales y Democracia Directa recopila información aportada tanto por organismos estatales como internacionales. Con el objetivo de aprender de los aciertos y errores de los procesos electorales celebrados en medio de la crisis sanitaria provocada por la Covid-19. La experiencia de Galicia y País Vasco resulta trascendental para este cometido.

Más gastos

En el aspecto económico el informe indica que la partida presupuestaria basada en elecciones autonómicas celebradas con anterioridad no sirve. Además se tendrá que decidir desde dónde y de qué manera se compran las mascarillas, geles hidroalcohólicos, guantes o cualquier otro material sanitario. Las opciones son que cada ayuntamiento realice las compras necesarias, o bien realizar una compra conjunta que abaratará los costes.

Una campaña diferente

Pero los cambios no afectan sólo a la jornada electoral. Los partidos políticos tendrán que adaptar a la situación sanitaria sus campañas electorales. Esto provoca una serie de medidas como la protección sanitaria en los mítines electorales, la limitación de aforo, la prohibición del contacto físico, la prohibición de entregar propaganda electoral y la recomendación de espacios abiertos para celebrar eventos electorales.

El voto para los confinados

Las personas contagiadas y confinadas podrán votar por correo. Pero en el caso de quererlo hacer de manera presencial, se solicitará la suspensión de los confinamientos de los contagiados, contactos estrechos y casos sospechosos de Covid-19 con el fin de garantizar su derecho a voto. Este colectivo de personas sometidas a un proceso de cuarentena dispondrán de 30 minutos para desplazarse al local electoral para votar y volver a su lugar de residencia. Además, tendrán que rellenar y validar un certificado en el que se hacen responsables de utilizar esta medida únicamente para votar

Los ejemplos

Las elecciones municipales francesas celebraron su primera vuelta el 16 de marzo de 2020 coincidiendo con el inicio del confinamiento nacional. La situación se complicó tanto que la segunda vuelta, convocada para la siguiente semana, tuvo que aplazarse más de tres meses: hasta el 38 de junio. El descalabro en la participación supuso un descenso de 19 puntos porcentuales en la primera vuelta y 21 en la segunda. En el panorama español se han vivido dos citas electorales que se han visto afectadas de manera desigual por la pandemia: el País Vasco, que registró en su convocatoria electoral del 12 de julio un descenso de 10 puntos en la participación; y Galicia, donde no parece que el virus afecte a la hora de movilizarse. Las elecciones gallegas celebradas el mismo día que las de el País Vasco, no sólo no bajaron en participación, sino que subieron un 5%, demostrando que los gallegos están hechos de otra pasta, o quizá que allí corre mucho más el aire.

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