El juez Calama Teixeira dictó una providencia el pasado jueves en la que «vista la creciente preocupación originada por la rápida expansión del denominado coronavirus Covid-19, que conlleva un riesgo inminente para la salud, se está en el caso de suspender las declaraciones testificales de los Sres. Albella y De Guindos previstas para los próximos días 18 de marzo y 2 de abril, respectivamente».

Por un lado, esta decisión es una muestra de responsabilidad por parte del magistrado que se contrapone con la actitud adoptada por el Consejo General del Poder Judicial que siempre ha ido a remolque en la suspensión de actos procesales poniendo en riesgo la salud de los trabajadores de los juzgados.

Por otro lado, esta suspensión temporal de las declaraciones de Sebastián Albella y Luis de Guindos les da un respiro a ambos puesto que, de todos los citados hasta el momento, eran los que tenían un mayor riesgo de entrar en la Audiencia Nacional como testigos y de salir como imputados. Así lo han reconocido a Diario16 diferentes fuentes jurídicas.

Por un lado, Sebastián Albella tiene muchas cosas que explicar ante el juez Calama pero, principalmente, debe dejar clara la razón por la cual no paralizó las operaciones a corto. La CNMV tuvo en su mano frenar toda la operación bajista desde el primer momento, pero, sobre todo, cuando permitió la actuación de las posiciones bajistas AQR Capital Management; Oceanwood Capital Management; Samlyn Capital; Lansdowne Partners; Melqart Asset Management y, sobre todo, BlackRock (máximo accionista del Santander tras la resolución) y Marshall Wace (que forma parte de JP Morgan, el banco de inversión del que fue vicepresidente Saracho). Unos días después de la resolución del Banco Popular, se suspendió la cotización de Liberbank por el exceso de posiciones en corto que, por otro lado, no alcanzaron en ningún momento la magnitud de los ataques al valor del Popular.

En estos días hemos visto cómo la CNMV ha prohibido las operaciones a corto y los ataques de las posiciones bajistas por la crisis del coronavirus. En ningún caso, estos ataques tuvieron la magnitud de lo ocurrido con el Popular.

Respecto a Luis de Guindos, ¿qué decir del ex ministro de Economía y actual vicepresidente del BCE? Guindos tendrá que explicar muchas cosas, entre las que se encuentran los intentos para que el Popular se hubiese fusionado con una entidad catalana, su presunta implicación en la elección de Saracho, tal y como denunciaron algunos ex consejeros, la paralización del Plan de Negocio de 2016 que incluía medidas que posteriormente aplicó el Santander y que le dieron importantes beneficios. De Guindos también deberá exponer la utilización de información privilegiada por parte de los organismos públicos que sacaron sus depósitos y provocaron una crisis de liquidez que llevó al banco a la resolución. Por otro lado, el ex ministro de Economía deberá explicar claramente las razones por las que no hubo ningún tipo de intervención por parte del Estado bien lo que estaba ocurriendo en la bolsa con la operación bajista o con la gestión de Saracho, basada en dar sólo malas noticias que asustaran tanto a los inversores como a los clientes.

El sentido de las declaraciones hasta la fecha colocaba tanto a Albella como a De Guindos en una situación crítica. Sin embargo, el coronavirus se ha convertido en su mejor aliado y les da un respiro. Quien, de momento, sigue estando citada a declarar es Ana Patricia Botín.

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