La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha presentado los datos extraídos de una encuesta realizada a personas transexuales de entre 16 y 24 años en todo el territorio español. El sondeo revela que casi el 60% sufrió transfobia en el ámbito escolar, una discriminación que se tradujo en forma de insultos (40% de incidencia) acoso (25%) amenazas (22%) ciberviolencia (18%) agresiones físicas (12%) y violencia sexual (9%). El problema es de tal gravedad que el 83% de los jóvenes que lo sufrieron declaró que su etapa educativa fue “menos feliz” que la del resto del alumnado. Además, el 58% de quienes padecieron estos tipos de violencias aseguró que el centro educativo no tomó ninguna medida para castigar a quienes las ejercieron.

La investigación revela además que tras ser víctima de estas agresiones, solo el 15% de las personas encuestadas encontró apoyo en el profesorado y un 20% no encontró ayuda de nadie. El 40% de los menores y jóvenes transexuales víctimas de transfobia se apoyó en otros compañeros del alumnado.

Por otra parte, los datos muestran que Secundaria es la etapa en la que más personas sufrieron transfobia (37%), seguida de Primaria (25%), Bachillerato o FP Superior (22%), Educación Infantil (9%) y Universidad (7%). Un 57% de las personas víctimas de transfobia declararon haberla sufrido durante más de una etapa escolar.

El 53% de las personas encuestadas afirmó que en el entorno escolar nunca o rara vez se las llamaba por su nombre de acuerdo a su género y un 66% explicó que en la documentación escrita siguió figurando el nombre que les asignaron al nacer.

Por otra parte, cuando fueron preguntadas por las principales dificultades encontradas durante su etapa educativa, coincidieron en que, al margen del acoso verbal y/o físico, lo peor para ellas fue la falta de apoyo y comprensión por parte del profesorado y del resto del alumnado; el sentimiento de soledad; la falta de información y formación sobre la identidad de género y la diversidad afectivo-sexual y familiar que ellas mismas tenían y el sentimiento de no poder expresar quiénes eran por miedo al rechazo.

También señalaron aspectos puramente relacionados con la gestión del centro como la diferenciación del uniforme en función del género, la separación por género en asignaturas como educación física o los WC binarios. Y es que el 89% respondió que en su centro existían actividades separadas por géneros; el 76% indicó que no existía en su centro educativo intimidad para cambiarse de ropa; el 99% explicó que en sus centros los aseos están diferenciados por géneros y el 88% aseguró que durante festividades y festivales (navidad, carnaval, etc.) se empleaba vestimenta diferente para chicos y chicas.

Como consecuencia de lo anteriormente mencionado, de los datos de la encuesta también se desprende que el 28% del alumnado trans víctima de violencia tuvo que cambiar de centro y que en personas trans de entre 16 y 20 años existe una tendencia al abandono escolar temprano superior a la de la población escolar de la misma edad.

Además, el 81% de las personas encuestadas utilizó un término negativo cuando se les pidió que describieran con una palabra su etapa escolar. Los adjetivos más repetidos fueron: “horrible, agobiante, dura, infierno, difícil, costosa, incómoda y complicada”.

Sin embargo, el informe arroja algo de luz ya que, según las respuestas de las personas encuestadas, mientras que en los centros educativos donde no existía protocolo de acompañamiento para menores y jóvenes trans el 74% de las personas encuestadas declaró no haber encontrado ningún tipo de apoyo por parte de la comunidad educativa, en los centros donde sí se contaba con protocolo, esta cifra descendió hasta un 27%.

Por este motivo, Carlos Castaño, miembro de la Comisión Ejecutiva de FELGTB ha recordado durante la presentación del informe la necesidad de implantar estos protocolos de manera obligatoria en todos los centros educativos del territorio estatal. “Aún hay muchas comunidades autónomas que carecen de leyes autonómicas LGTBI que hacen obligatorios estos protocolos. También hay otras donde sí existe legislación, pero está sin implementar por falta de dotación presupuestaria”, alegó. Además, recordó que “se trata de menores que están sufriendo y su calidad de vida depende en muchas ocasiones de gestos simples”.

Por eso, ha hecho un llamamiento a la comunidad educativa para que, mientras se aprueban e implantan las legislaciones, mejore la vida de estos menores con gestos sencillos como llamarles por su nombre sentido, eliminar la separación por géneros en actividades como la educación física o permitirles vestir el uniforme correspondiente a su identidad sentida de género.

“En cualquier caso, no podemos dejar que los derechos de los menores y jóvenes dependan de la buena voluntad. Por eso, exigimos la aprobación de la Ley Estatal LGTBI que recoge todas estas medidas de forma prioritaria tras la formación de gobierno”, ha concluido Castaño.

A la luz de estos datos, FELGTB ha desarrollado una campaña dirigida a la sociedad en general y a la comunidad educativa en particular para sensibilizar sobre la realidad de los menores y jóvenes trans.

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1 Comentario

  1. Es muy triste lo que estoy leyendo pero también es muy difícil que sus compañeros vean a un homosexual con total indiferencia. Recuerdo cuando tuve sarampión , al regresar a clase, nadie se quería juntar conmigo y, era sarampión!! lo que había tenido. Es muy , muy difícil aceptar anomalías ajenas. Hay que ser de otra pasta.

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