Benzema y Modric celebran el empate del Madrid. Twitter oficial Champions League

El Real Madrid nunca muere. A tres minutos de concluir el partido estaba con 0 puntos, y en una situación casi extrema. Su empeño le llevó a salvar un punto primordial ante un equipo sin mucho nombre, pero al que si le das la mano te coge el brazo entero.

La primera parte del Real Madrid fue fabulosa. Mostró un despliegue físico sin precedentes este año. Presión altísima, intensidad brutal y gran movilidad de todos sus jugadores. El Bourssia Mönchengladbach era incapaz de sacar el balón con claridad, ante la asfixia constante producida por Valverde, Asensio, Benzema y compañía. Kroos dirigía, una vez más, con maestría a los suyos. Fruto de esa enorme presión llegaron las primeras ocasiones. Una de Benzema en el 15, tras asociación con un sensacional Lucas Vázquez, (haciendo las veces de lateral derecho), y después dos disparos de Casemiro y Kroos, en el 19 y 28 respectivamente.

Cuando mejor estaba el Madrid, llegó el gol al contraataque de Thuram. Sí, el hijo de la leyenda de la Juve y el Barça entre otros. Kroos se equivocó en la salida del balón, Varane en el despeje, y la velocidad de Plea y definición exquisita de Thuram hicieron el resto. Tras el gol de los alemanes los de Zidane quedaron aturdidos.  Tan solo Asensio, tejiendo una eléctrica pared con Valverde consiguió inquietar a Sommer antes del descanso. Qué cosas. El Real Madrid jugando y mordiendo como nunca, para ir perdiendo a los vestuarios. Le eterna falta de gol.

El Madrid roza la remontada

La fórmula para lograr la remontada estaba clara: mantener el vigor, aumentar el acierto.

El 13 veces campeón de Europa salió en tromba a por su rival, con claras ocasiones de Asensio y Vinicius (tan negado como siempre de cara a puerta). Pero en el minuto 57 llegó un nuevo varapalo. Segunda llegada del Mönchengladbach, segundo gol. Otra vez Plea llego como una bala al área merengue, disparó sin miramientos, y el rechace de Curtuois cayó en pies de Thuram, que hizo su segundo tanto de la noche. Para entonces, el Madrid había llegado 16 veces al área rival, sin éxito. El Borussia, dos. Cien por cien de efectividad. Una montaña casi imposible de escalar.

Después de ello, los teutones estaban en su salsa. Con espacios para castigar, aún más, a la defensa blanca. Los de Marco Rose son un equipo peligrosísimo cuando tienen tiempo y espacio para correr. Plea primero, y Stindl después pudieron sentenciar el partido. Pero ahí estaba Curtuois. El Madrid necesitaba nuevos aires, por lo que Zidane introdujo en el campo a Modric (por Kroos) y a Hazard (por Vinicius). El belga no pisaba un campo de fútbol desde el pasado 7 de Agosto. Su entrada apenas modificó el rumbo del partido.

Pero el Madrid siempre será el Madrid, Y con todo y con ello estuvo a punto de ganar. En el minuto 86, Benzema recortó distancias gracias a un acrobático remate dentro del área, precedido de un épico pase de cabeza de Casemiro. Fue precisamente él quien logró el empate en el descuento. Modric centró al área, Ramos remató en semi-fallo y el brasileño fusiló al suizo Sommer.

Y ahora, el Inter

El día que mejor jugó el Madrid, y sobre todo, que más intención puso en ello, no fue capaz de vencer. Pero al menos consiguió salvar los muebles, en un día en el que su situación en la Champions League se podría haber complicado de sobremanera. De un minuto a otro, pasó de estar a 4 puntos de la clasificación, a estar a uno. En este grupo infernal, en el que todo está abierto, el próximo martes, el Madrid recibirá al Inter de Milán, en un duelo que se antoja vital para el devenir de esta temporada. Lo que queda claro, es que esta actitud es la base sobre la que Zidane y los suyos han de cimentar sus posibilidades de éxito en su competición fetiche.

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