En las últimas 72 horas, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha ido matizando su discurso sobre la gestión del Gobierno ante la pandemia. De esta forma, en apenas una semana los empresarios han pasado de aplaudir las medidas de choque adoptadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez a criticar abiertamente la oportunidad de los planes de emergencia, en especial los decretos de servicios esenciales. Así, si hace siete días lo prioritario era la salud de los españoles, ahora, tras el decreto de cierre de toda actividad se impone un discurso mucho más crítico y catastrofista de cara al futuro. “Los empresarios representados por CEOE y Cepyme consideramos que las nuevas medidas en el ámbito laboral aprobadas este viernes en el Consejo de Ministros extraordinario van a impedir poner las bases de la necesaria recuperación económica de España y llevarán en última instancia a un mayor nivel de desempleo”, aseguran en un comunicado.

Esta rápida evolución en la estrategia de la cúpula de los empresarios españoles es parecida a la que ha ido trazando Pablo Casado, líder de la oposición, que también ha endurecido su discurso contra el Gobierno en los últimos días. Parece evidente que PP y CEOE han sincronizado sus relojes hasta coincidir en lo básico y mantener un bloque ideológico homogéneo frente a las medidas que va adoptando Moncloa. “Desde CEOE y Cepyme advertimos que, a la espera de poder conocer todos los detalles, [los planes del Gobierno] no van en la dirección correcta, sino que, muy al contrario, serán perjudiciales para el equilibrio económico, la salud de las cuentas públicas, aumentando considerablemente el déficit, y reducirán de forma importante la confianza de los inversores, que son fundamentales para la estabilidad financiera y la recuperación económica de este país”, añade la nota de prensa de los empresarios.

Todo apunta a que la idea fuerza de la derecha tradicional representada por Casado y las élites empresariales ha dejado de ser “la salud es lo primero” para priorizar la economía, poniendo el foco en el futuro más bien negro e incierto que se cierne sobre nuestro país. Una semana ha tardado el gran capital en quitarse el disfraz solidario para ponerse de nuevo el sombrero de copa, los tirantes y el monóculo. El líder del PP se esfuerza en mantener la imagen de apoyo al Gobierno en medio de una crisis de emergencia nacional pero lo cierto es que sus palabras le contradicen hasta tal punto de que en las últimas horas su mensaje ya no solo suena duro, sino agresivo y por momentos hostil. “No podemos seguir remando en la misma dirección si nos encaminamos al abismo”, ha asegurado con uno de los tonos más broncos que se le recuerdan, llegando a acusar al Ejecutivo de coalición de querer “acabar con la propiedad privada” en España. Además, ha insinuado que Sánchez pretende “engañarle” ocultándole información sobre los decretos de servicios esenciales que paralizan completamente el país. Incluso ha amenazado con votar “no” en el Parlamento a esas leyes que regulan la prohibición de despidos y el de cese de las actividades productivas no esenciales.

Al mismo tiempo, la patronal va alineando sus fuerzas al lado de Casado. En su comunicado, afirma que “además, cuando un gran número de empresas, especialmente pymes y autónomos, están luchando para evitar el cierre en un contexto que ya se anuncia de recesión mundial, rechazamos de forma tajante que el Gobierno trate de arrojar sospechas y desconfianza sobre el empresariado. Creemos que, precisamente en estos momentos, la situación lo que requiere son esfuerzos conjuntos y unidad de acción”.

Los ejecutivos de las grandes empresas dejan claro que “nuestra voluntad por encima de todo, en estos momentos de crisis por el covid-19, es sostener la economía y el empleo, y por ello, estamos empujando para evitar un parón aún mayor de la actividad empresarial, siempre priorizando, como no podía ser de otra manera, la seguridad y la salud de los ciudadanos”.

De todo eso se deduce que a los empresarios no les ha gustado que Sánchez no haya contado con ellos a la hora de decretar el cierre de toda actividad económica no esencial. Argumentan que existe un “desconcierto total” en la actividad empresarial y exigen conocer la lista de las actividades y sectores económicos que se consideran esenciales “para poder adoptar las medidas oportunas”.

Este último comunicado contrasta con el que la patronal remitió hace apenas una semana, cuando la CEOE apoyó sin reservas los primeros paquetes de medidas del Gobierno de coalición. En aquella ocasión, la organización manifestó que “una vez conocidas las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros de este 24 de marzo para la concesión de un primer tramo de avales por importe de 20.000 millones de euros a empresas y autónomos, CEOE y Cepyme valoramos este nuevo paso dado por el Gobierno para facilitar la financiación bancaria de muchos negocios”. Y añadió: “Se trata de unas medidas que veníamos demandando con carácter urgente los empresarios españoles, pues consideramos que son clave para la recuperación de la economía, ya que permitirán mantener aquellos negocios que están sufriendo un descenso drástico de su actividad con motivo del covid-19 y que requieren de estos recursos para evitar en muchos casos el cierre. En aquella ocasión, la CEOE mantuvo que “las empresas españolas no discutimos las últimas medidas sanitarias adoptadas y vamos a cumplirlas, como hasta ahora. La prioridad es la salud de las personas”.

Ahora Casado y la patronal están ya en la misma onda. Primero la salud de la cuentas públicas y privadas, después la salud de las personas. Una vez más, el canto a la unidad y a la suma de esfuerzos en momentos de crisis y emergencia nacional de la derecha política y económica de este país no es más que eso: puro postureo, una oda retórica y vacía, un brindis al sol.

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