El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, aunque había anunciado que no iba a intervenir en el debate sobre el estado de alarma, no ha podido resistirse a utilizar su turno de palabra y,  con rabia mal contenida, ha continuado con sus críticas al Ejecutivo de Sánchez y al decreto de estado de alarma de 6 meses que con toda probabilidad será aprobado hoy en el Congreso a pesar de la abstención del PP y el no de Vox.

Casado se ha sentido aludido tras la intervención del ministro de Sanidad, Salvador Illa, que se dirigió a la bancada popular y le dijo: “Falta saber si está con la oposición constructiva o con la ultraderecha”.

Casado ha argumentado, por enésima vez,  que Sánchez pretende eludir el control parlamentario con un estado de alarma de seis meses. Obvia el presidente del PP que el Ejecutivo ya advirtió que si las cifras de la Covid mejoraban, el estado de alarma se levantaría antes del 9 de mayo. Siempre según criterios de los expertos.

Casado cambia de opinión como de chaqueta, durante la vigencia del primer estado de alarma, criticó sin medida que el Gobierno ostentara el control absoluto, ahora, que la cogobernancia con las CCAA marca el nuevo decreto, dice que “se parapetan en las autonomías para que sean el mando cuando la ley no lo permite”.

En su “espontánea” intervención, Casado ha reiterado la petición de una legislación alternativa en materia de Sanidad y pandemias. Algo que, según juristas y expertos en la materia han advertido que si las medidas a tomar afectan a la movilidad y restringen la libertad de circulación o de reunión, serían estériles en esta lucha ya que sin estado de alarma no se pueden aplicar.

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