El presidente del PP, Pablo Casado, entiende el caso Kitchen como “las penas del telediario” y cree que la trama de espionaje que investiga la Justicia contra altos cargos del PP de Mariano Rajoy “podría quedar en nada, como otras veces”.

Así lo dice donde más cómodo se siente para hablar de la corrupción de su partido, en la Cope y con Carlos Herrera frente al micrófono. Aún así, en la entrevista ha asegurado que no dejará «pasar ni una» en el llamado Caso Kitchen, pero ha subrayado que no hay afiliados de su partido imputados para tomar medidas y ha insistido en que los ‘populares’ tienen «mucha experiencia» en el pasado con «penas del telediario» que luego quedaron «en nada”.

Comisión de investigación

Cabe recordar que estas declaraciones de Casado tienen lugar después de conocer la intención de Podemos de que el líder del PP tenga que declarar en la Comisión de Investigación por el Caso Kitchen que se va a celebrar en el Congreso durante tres meses.

A pesar de los intentos de Casado por desvincularse de la investigada Dolores de Cospedal y del propio Rajoy, lo cierto es que a ambos debe su carrera en el partido. En el caso del ex presidente, porque fue quien le nombró secretario de Comunicación. En el de la ex ministra de Defensa y ex número dos del PP, porque gracias a sus votos en campaña en la segunda vuelta de las primarias consiguió derrocar a Soraya Sáenz de Santamaría, que consiguió más apoyos en la primera vuelta.

No está preocupado

Casado ha afirmado que la operación ‘Kitchen’, que investiga el supuesto espionaje por parte del Gobierno y con dinero de los fondos reservados, “no le preocupa”, ya que el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez es el «único imputado» y «no está afiliado» al PP.

Sin embargo, tanto el ex ministro de Interior Fernández Díaz como la propia Cospedal, según la Fiscalía, estaban al tanto del espionaje a Bárcenas y su mujer -a través del chófer de ambos- para conocer dónde podrían esconderse los papeles que involucraban a altos cargos del PP con la Gurtel.

Hasta 71 agentes secretos participaron en este espionaje con fondos reservados, según la investigación judicial.

Así, el PP utilizó recursos y medios humanos públicos para tratar de que altos cargos de Génova, y probablemente el propio presidente, Mariano Rajoy, se vieran involucrados en la Gürtel. El objetivo era localizar, a través del chófer de la esposa de Bárcenas, esos papeles que comprometían al PP.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre