Pablo Casado, en una imagen de archivo.

Pablo Casado se enfrena al máster más importante de su vida: el de graduarse logrando la confianza de la mayoría del partido para alzarse con el poder en el PP. Sin embargo, en su lucha fratricida contra Soraya Sáenz de Santamaría, la otra aspirante a la presidencia, tiene ante sí un difícil escollo que amenaza con partir por la mitad la línea de flotación del barco que el joven aspirante a suceder a Mariano Rajoy pretende llevar a buen puerto genovés: la jueza Carmen Rodríguez-Medel, titular del Juzgado de Instrucción Número 51 de Madrid, que a finales de julio retomará la investigación sobre el máster en Derecho Público que el líder popular dice haber cursado en la Universidad Rey Juan Carlos y que algunos dudan de que lo haya conseguido por méritos propios, sin necesidad de amaños académicos.

Los dos aspirantes a suceder a Rajoy sueñan con captar al votante de Cospedal, que resultará crucial para la victoria final

La remontada de Casado en la primera ronda de las primarias, en la que ha logrado arrancar casi un empate técnico en la cabeza de la lista, y su ofrecimiento a María Dolores de Cospedal y al resto de candidatos perdedores para formar un frente común contra la todopoderosa ex vicepresidenta del Gobierno, despierta no poca preocupación en algunos sectores del partido, según fuentes consultadas por Diario 16. A Casado, sin duda el aspirante con más futuro político de los tres principales y el de mayor tirón entre las juventudes populares, paradójicamente se le ve como una apuesta fiable pero con riesgo, un regalo con sorpresa, un todoterreno que puede gripar en cualquier momento, a poco que la jueza decida seguir adelante con su investigación. De salir elegido en segunda vuelta por los 3.184 compromisarios, lo cual ocurrirá en el congreso a celebrar los próximos días 20 y 21 en Madrid, se abrirán nuevas incertidumbres e interrogantes en el ya borrascoso paisaje popular. De entrada, días después de la histórica votación, la jueza Rodríguez-Medel se incorporará a su puesto tras las vacaciones para reanudar una investigación judicial que puede terminar de la forma más imprevista. Nadie a fecha de hoy puede asegurar que el procedimiento vaya a ser archivado, liberando a Casado de su pesada espada de Damocles, como tampoco nadie puede decir, a ciencia cierta, que la investigación no irá por otros derroteros más perjudiciales para el futuro político del candidato. ¿Merece la pena entonces arriesgarse a elegir a un líder que puede sufrir un serio varapalo en los tribunales? ¿No hubiese sido mejor ir a lo seguro, es decir, aplicar con más razón que nunca el famoso dedazo de Aznar, eligiendo a un sucesor sin primarias y eliminando de esa manera sorpresas desagradables que podrían ocasionar un daño aún mayor al partido, ya inmerso en demasiadas causas judiciales?, se preguntan los más temerosos y dubitativos ante el proceso político incierto que se ha abierto en el PP.

Pablo Casado, por su parte, lo tiene claro: “Lo del máster no influye nada, porque eso no está en la conciencia de los militantes”, ha dicho tratando de dejar claro que lo de su caso pronto será una simple anécdota para el recuerdo que no le impedirá volar tan alto como la gaviota o charrán de su partido. Mientras las especulaciones se disparan por los pasillos de Génova 13, Cospedal –la tercera en discordia– se ha convertido en el oscuro objeto de deseo de los dos principales candidatos, que sueñan con llevarse a los votantes de la ex ministra de Defensa a su terreno para aglutinar más apoyos de cara al congreso definitivo. Con las espadas en todo lo alto –Sáenz de Santamaría logró un total de 21.513 votos (36,95%), imponiéndose en siete autonomías, mientras Casado obtuvo 19.967 sufragios (34,03%), ganando en otras siete comunidades– los correligionarios de Cospedal, la representante del aparato político del PP, están llamados a decantar la balanza hacia un lado u otro. Ante una batalla tan encarnizada la posibilidad de una lista única se aleja. Los dos aspirantes fiarán sus destinos a las urnas, una experiencia inédita en la historia del PP que puede cambiar muchas cosas o que puede culminar en un fiasco si finalmente gana Casado y su affaire en los tribunales retoña con fuerza días después. De ser así el PP se encontrará ante un nuevo problema. Otro presidente afectado por un asunto turbio.

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1 Comentario

  1. No hace falta que le imputen. Le regalaron el máster y lo aceptó. Eso hace no creíble un discurso regenerador. A la gente le cuesta mucho esfuerzo hacer un máster.

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