Imagen promocional de la iniciativa de Netflix y Observatorio de la Violencia de Género.

En estos tiempos del empoderamiento femenino, del #MeToo y del #Cuéntalo iniciado por la periodista Cristina Fallarás, ya se supone que no es un acto de suma valentía dar el paso adelante y denunciar la violencia de género, aunque para muchas mujeres anónimas, demasiadas siempre, aún lo sea porque las administraciones no articulan adecuadamente la información y los recursos disponibles para que no se sientan solas, o porque sencilla y llanamente la justicia sigue sin creerlas y poniendo chinas en un camino pedregoso y lleno de obstáculos. El documental Nevenka, que se puede ver en la plataforma de televisión Netflix, ha traído de nuevo al primer plano de la actualidad el pionero caso de Nevenka Fernández, aquella joven de 26 años concejala del municipio leonés de Ponferrada que en 2001 se atrevió a denunciar por acoso al alcalde y compañero entonces de filas en el Partido Popular Ismael Álvarez, de 50 años. Veinte años después ella sigue estremeciéndose y llora al recordar aquellos duros momentos, y aún refleja en su rostro todo aquel dolor ¡20 años después! Él, dos décadas después, sigue sin pedir perdón. Ahora, todos los ciudadanos tenemos la oportunidad, y también sin duda el deber moral, de hacerle llegar a Nevenka nuestro calor y apoyo en forma de carta, una iniciativa del Observatorio de la Violencia de Género, dependiente de la Fundación Mujeres, en colaboración con Netflix, la plataforma que ha estrenado recientemente el documental de tres episodios que conmemora el 20 aniversario de aquel caso paradigmático que cambió para siempre la lucha contra la violencia de género en este país.

El 30 de mayo de 2002 la justicia condenaba a Ismael Álvarez a una indemnización de 12.000 euros por acoso sobre la ex edil que el 26 de marzo de 2001 presentó la denuncia ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Fue la primera condena a un cargo público en España por el delito de acoso sexual. Él nunca reconoció los hechos, y por supuesto nunca se ha disculpado públicamente ante su víctima. Así hasta hoy mismo.

Ismael Álvarez y Nevenka Fernández en 2001, cuando se produjo el acoso sexual del alcalde sobre su concejala.

Marcharse fuera de España

Ella no sólo tuvo que soportar el infierno al que se vio sometida en su propio pueblo, sino que tuvo que huir de él y marcharse al extranjero. Ismael Álvarez sigue siendo hoy un orgulloso empresario que, tras dimitir, volvió a la política como independiente y propició que el PSOE ganara en 2013 una moción de censura contra el que fuera entonces su mano derecha en el PP. Tras esta última pirueta política, el acosador abandonó la política y causó estupor en buena parte del PSOE el apoyo recibido por un acosador sexual para alcanzar el poder en la localidad leonesa.

Los promotores de esta iniciativa para mostrar su apoyo a Nenveka a través de misivas se preguntan qué habría pasado de darse esta situación de acoso en la época del #Cuéntalo, del #MeToo o del “hermana, yo sí te creo”. “Nevenka, una vez más, ha dado un paso adelante y se ha puesto frente a la cámara para contarnos su historia«, explican.

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