Pedro, soy Alfonso Muñoz, Secretario General del PSOE de Pedro Abad, un pueblecito de la ciudad de Córdoba, fui el primero en toda España en organizar un encuentro, en mi agrupación, de militantes disgustados con lo que sucedió el 1 de octubre.
A ese encuentro asistió José Antonio Rodríguez, Alcalde de Jun. A partir de ahí, fuimos organizándonos a nivel provincial, poniéndonos en contacto con todos los socialistas cordobeses que querían, igual que yo, recomponer la injusticia que se cometió contigo y con los ideales de nuestro partido, al permitir que Mariano Rajoy fuese nombrado Presidente del Gobierno con la abstención del Grupo Parlamentario Socialista.
Se fueron montando plataformas en toda España y un grupo de compañeros tomamos las riendas de la plataforma cordobesa, una valiente decisión, teniendo en cuenta, que tu adversaria política en primarias, era Susana Díaz y que Juan Pablo Durán era uno de sus más acérrimos seguidores. Lo que nos situaba en el ojo del huracán político andaluz y sobretodo, cordobés. Pero no nos importaba, ya que sentíamos que denunciábamos y plantábamos cara ante la injusticia que se cometió contigo  y con los principios ideológicos de nuestro partido.
Fue bajo el «porcentaje» de avales que obtuviste en Andalucía y particularmente en Córdoba, pero sin embargo, en «número» de avales no fue tan bajo. Pero como te he comentado, tu adversaria era la Secretaria General andaluza y la actual Presidenta de Andalucía, lo que hacía muy difícil que alguien firmara un aval, con nombre y DNI, en contra de ella. Las presiones fueron enormes, desproporcionadas, amenazantes, intimidatorias, etc., pero aun así, un número importante de militantes socialistas cordobeses y andaluces dimos la cara por ti,  tus ideas y tu programa.
Cuando por fin, el 21 de mayo de 2017 los militantes socialistas de toda España votaron mayoritariamente tu candidatura, vimos un rayo de esperanza: el cambio era posible y la deseada regeneración política podría comenzar.
Sin embargo, el sueño duró poco, ya que en los Congresos Provinciales hubo que designar los Delegados al 39º Congreso Federal y aquí en Andalucía no se quería cumplir con el acuerdo de proporcionalidad en base a los resultados obtenidos. Finalmente, pude asistir con muchísima ilusión al Congreso Federal como Delegado Provincial, un hito importantísimo e histórico para un representante de la Agrupación de Pedro Abad.
Lo sucedido en el Congreso Federal, cuando la mayoría de los representantes socialistas andaluces, seguidores de Susana Díaz, se fueron de fiesta en lugar de estar presentes en el Plenario, para aprobar las normas que regularan, en los próximos años, nuestro partido, dejó claro que Susana Díaz no lo iba a poner fácil.
Y así fue, se volvió con sus caballeros a su Castillo de invierno, pero lo peor para muchos, era que nosotros también debíamos volvernos con ella, a ese Castillo como meros lacayos suyos.
Del Congreso Federal, nos volvimos sin designar ni tener la certeza de que algún compañero con importante trayectoria política quisiera disputar la Secretaría General del PSOE de Andalucía, lo que provocó el descontento de muchos que habíamos dado la cara porque el cambio se produjera en todos los rincones de España, pero especialmente en Andalucía. Muchos compañeros lo entendieron como un pacto de no agresión entre ambos, pero fuese lo que fuese, lo que sí es verdad es que la mayor federación socialista (la andaluza) iba a seguir plantando guerra.
En los Congresos Provinciales, para la elección de Delegados al Congreso Regional del PSOE-A, no hubo representación, en casi ninguna provincia, de compañeros que habíamos defendido el modelo de partido que tú planteabas. Lo que estaba pasando en Andalucía, lo pudiste comprobar en tus propias carnes el día que viniste a la proclamación de Susana Díaz, de nuevo, como Secretaria General del PSOE-A.
Pero ahí no quedó el enfrentamiento, después llegó la renovación de los Secretarios Generales provinciales y, sólo en Andalucía, nos impusieron tener que superar el 20% de avales, acogiéndose a una disposición transitoria que se recogía en los estatutos aprobados en el 39 Congreso Federal y que nadie supo explicarme por qué se había incluido.
Tus seguidores en Córdoba presentamos una candidatura a la Secretaría General provincial en la que se nos obligaba a conseguir el aval de 815 compañeros, que como ya he expuesto anteriormente, pero que quiero volver a resaltar, avalar es decir abiertamente (con nombre y apellidos) ante los órganos del partido que apoyas a un candidato, y en este caso, al candidato que no presenta la corriente oficial. Aun así, conseguimos que 866 compañeros avalasen nuestra candidatura, pero a la hora del recuento de avales, nos invalidaron 127 avales por diferentes motivos (hubo irregularidades en la cadena de custodia de los avales, hubo compañeros a los que le contaron dos avales, cuando ellos sólo habían firmado un aval) por todo esto se plantearon sendos recursos ante el Comité de Ética y Garantías del regional y del federal, pidiendo la anulación del proceso.
Tanto del provincial, como del regional, no esperábamos que se nos escuchara ni se  atendieran nuestras alegaciones, pero lo decepcionante fue cuando el Federal, que tu presides, tampoco atendiera nuestras alegaciones a ese proceso oscuro e irregular que se había producido en Córdoba.
Decepcionante no porque esperase que tú nos ayudaras, sino porque esperaba que fueses justo, que fueses valiente, como fueron los compañeros andaluces que te apoyaron, para anular un proceso turbio.
Mi sensación actual, es que nos hemos sentido abandonados, como peones usados de un ejército que tras la victoria es olvidado y todo continúa igual, como militantes que luchan por unos ideales, pero que al final solo cambian las personas.
No creo que hayas sido consciente de entender que significó avalarte en Andalucía, es más no sabría explicártelo sin arriesgarme a que me abran un expediente disciplinario, cosa que por otra parte nunca me ha importado, pero todos esos socialistas andaluces que te avalaron no querían sillones, lo único que querían es que fueses valiente e iniciarás el cambio en Andalucía, sólo eso.
Siempre he sido crítico y eso me ha creado muchos problemas, pero siempre dije que si tenía que criticarte lo haría, porque creo que debo hacerlo. Por eso te escribo esta carta, para decirte que has desilusionado a un militante creativo, progresista, altruista y de izquierdas.

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