Hola queridos niños y niños. Muchos de vosotros ya me conocéis, pero otros no, así que me presento, soy El Tigre, y así firmo: Tigre Manjatan.

No tengo ni muchos años ni muy pocos. Vivo en la ciudad. En la ciudad que más me gusta del mundo. La llamo Mad Madrid, porque realmente es una ciudad que está como una cabra (y también como una cobra). A mí me gustan las ciudades que están como una cabra, y también me gustan las personas que están como una cabra. Madrid está como una cabra, y su alcaldesa actual… No voy a comparar a la alcaldesa actual de Mad Madrid con ningún animal, pero lo que sí que está claro es que nos contamina.

Carmena nos contamina.

Manuela Carmena nos contamina.

El efecto inverso del efecto placebo, eso es lo que logra Carmena.

A todos nos ha pasado, a ti también camarada. Alguna vez alguien te ha dicho ¡qué mala cara tienes hoy!, y automáticamente te has puesto enfermo.

Eso es lo que está haciendo todo el rato la buena de Carmena… buena buena buena. Nos cuenta que vivimos en una ciudad supercontaminada. Y eso nos hace que pensemos en ello; no llegamos a morirnos como moscas al caminar por las aceras ni vamos con mascarillas como en Hong-Kong…. pero pensamos en ello.

“Ah, lo he conseguido. Piensan en ello, igual que yo, eso significa que están de acuerdo conmigo” (se dice a sí misma Carmena). Y empieza la locura, el despropósito permanente.

Cualquiera que viva en Mad Madrid, e incluso la mayoría de las personas que vivan en Calahorra, Toledo o Zaragoza, se ha enterado de que Manuela Carmena ha convertido la ciudad de Mad Madrid en un teatro, sí: un teatro, con cinco escenarios. ¡Cinco escenarios!

Es largo y farragoso de explicar así que “paso”, si alguien tiene curiosidad que le pregunte a San Google.

Pero resumiendo: para disminuir la contaminación, que no acabar con ella, nuestra alcaldesa, esa a la que votamos con tanta esperanza y alegría, está dispuesta a asfixiar a sus votantes mucho más de lo que ninguna nube de contaminación pueda jamás hacer.

A la gente que tiene coches viejos no le deja ni ponerlos en marcha si viven dentro de la llamada almendra (el interior de la autopista de circunvalación conocida por M-30), a partir del tercer escenario (los otros ni te cuento). No puede ser, Carmena, no puede ser. Esos son tus votantes, los no demasiados que tienes dentro de la almendra. Tus votantes son -se supone- gente de izquierda, la más pobre, la más humilde… ¿y no les dejas que enciendan siquiera su coche viejo viejísimo para que no se les muera si está cinco días parado? No les dejas ni sitio para aparcar si llegan a tarde a sus casas -los pobres a veces se ven obligados a trabajar por la noche- porque las plazas verdes están llenas de tus cochecitos eléctricos (¿por qué no tienen sus propios parkings?)

Son muchas cosas y ahora no voy a decirte más, si quieres tú me llamas y yo te cuento lo evidente, o sino ya lo iré escribiendo por aquí. Da igual, pero el mensaje es que lo estás haciendo muy mal, te lo aseguro. No mejor que Susi Díaz en la Andalucía. No lo flipes luego, Manuiela, si en Mad Madrid crece Vox como hidra de miles de cabezas. Un buen gobernante, un gran gobernante, es -dice el Tao- invisible o casi invisible, y tú estás en la boca de todos los ciudadanos un día sí y otro también.

Estás crispando la ciudad. Estás creando problemas a gente que ya está cargada de ellos: se baten records en consumo de Lexatin (un tranquilizante, por si alguien tiene la suerte de no conocerlo) en el centro de la península. ¿Para qué dices que va a aumentar el servicio de transporte público si tú no puedes decidirlo, si depende de la Comunidad? ¿A quién se le ocurre lanzar a la policía municipal a cazar ciudadanos que en muchos casos, y hasta la fecha, no se han saltado ni un semáforo en su vida?

Con lo bien que me caes, Carmena, mi querida y votada Manuela Carmena. Pero en las próximas elecciones… Mad Madrid empieza a oler a Andalucía. Qué pena, Carmena, qué pena.

Tigre tigre.

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1 Comentario

  1. a ver si nos deja de una vez por todas, le entra algún ictus o alguna cosa y de verdad nos deja ya de una vez.

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