Lo tenía. Lo tenía al alcance de la mano: el podium, lo contamos ayer en LAS ALMAS Y EN LA F1 y se han hecho eco hoy de nuestro espíritu y palabras en Movistar Televisión (gracias, don Antonio).

¿Y qué ha hecho mal Carlos Sainz? Nada. Lo ha hecho todo bien, excepto dar prioridad a su corazón.

Porque lo notó, lo supo: si cambio ahora de neumáticos y no vuelve a llover consigo mi primer podium seguro. En el muro un ingeniero dijo sí cambiamos y el otro dijo no. Si hubiera entrado en los boxes Carlos Sainz con el safety car para cambiar neumáticos, como le pedía su corazón, hoy domingo 28 de julio en el que quizá sea el último Gran Premio de Alemania en mucho tiempo, habría sido el mejor día de su carrera en Fórmula1, la gran fiesta para sus cada vez más numerosos seguidores.

Insisten los comentaristas más expertos que los grandes del futuro son Charles Leclerc y Max Verstappen, magnífico y afortunado ganador de hoy, pero Carlos Sainz -estamos seguros en LAS ALMAS Y LA F1- estaría a la altura si tuviese el coche adecuado y fuese capaz de escuchar con el mismo respeto a las voces de su cabeza y a las de su corazón.

Una carreraza magnífica, divertidísima, llena de cambios y accidentes e incidentes: la bendita lluvia.

Antes de la carrera hemos lanzado una frasecita por tuiter y feisbuk: QUÉ CONTENTO ESTARÍA HOY FERNANDO ALONSO CON LA LLUVIA EN HOCKENHEIM, y admito que hemos echado un poco de menos al gran campeón, aunque por supuesto estamos felices con el quinto puesto de Sainz -Carlos Quinto de Alemania (como ha parafraseado Lobato desde el minarete de la televisión).

Sainz es quizá el piloto más regular y estable de la parrilla actual. Consiguió clasificar ayer entre los diez primeros, ha conseguido para el equipo muchos más puntos que su compañero Lando Norris: 48 contra 22, y posee una solidez y una calidad tan grande como la del mejor. Pero hubiera sido bonito, muy bonito, maravillosamente bonito, tan bonito como la remontada de Sebastian Vettel (del último pues al número dos), que hoy Carlos Sainz se hubiese vuelto un poquito loco, puesto un pausa un instante su cerebro magnífico, y escuchado la música de su corazón.

Tigre tigre.

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