Cada mes, la gente de BORMEONLINE me pasa su análisis estadístico de lo que se ha publicado en el Boletín del Registro Mercantil de los últimos cuatro meses. La idea es buscar una fotografía fria y certera de la evolución de la economía, pero también de las “ganas” de los empresarios.

El sector inmobiliario, la producción de energías alternativas y la restauración son los sectores más golpeados por la crisis en el primer cuatrimestre (1 de enero al 30 de abril) de 2020, según se desprende del estudio comparado y por sectores

En este primer cuatrimestre se han extinguido 11.934 empresas centradas en el sector inmobiliario, las energías alternativas y la restauración los más perjudicados, como ya se ha indicado.

En este sentido, cabe destacar que en este primer cuatrimestre de 2020 han sido 27.306 las empresas constituidas, frente a las 35.816 y 36.137 que se constituyeron en los cuatrimestres de 2019 y 2018, respectivamente. Dato pues significativamente alarmante.

Cansados de luchar

Según el informe de los expertos encargados de llevar a cabo el sondeo, la extinción de empresas en España ya estaba siendo muy elevada en los dos años anteriores, pero la crisis sanitaria ha precipitado la pérdida de tejido productivo que ya venía anticipándose.

Quizás el dato más relevante, a nivel nacional, es que el 80 por ciento de las empresas que se han perdido en lo que va de 2020 es por causas voluntarias, frente al 11 por ciento que han sido fusionadas por otras compañías y el 2 por ciento a causa de medidas judiciales. Es decir, sus socios y líderes han decidido tirar la toalla. Y este es un dato gravísimo.

Asimismo, y continuando con los datos nacionales, en este primer cuatrimestre de 2020, el 90 por ciento de las empresas que han desaparecido contaban con una facturación de entre 3 y 50 millones de euros anuales; frente al 10 por ciento que son entidades que facturaban entre 750.000 y un millón y medio de euros al año. Lo que indica un plus de futuro incierto.

Pymes y autónomos

En cuanto al número de empleados, en lo que va de 2020, un 88 por ciento de las empresas desaparecidas contaba con menos de 10 empleados, seguidas de los negocios de entre 11 y 50 empleados, que no llegó al 10 por ciento, lo que indica que la mayor pérdida de puestos de trabajo se ha producido en las pequeñas y medianas empresas y, sobre todo, entre los autónomos.

Estas cifras muestran, según el sondeo de Bormeonline, que España estaba entrando en un proceso de desaceleración de la economía, que, sin duda, se ha incrementado como consecuencia de la pandemia.

Por provincias, Madrid, Barcelona y Valencia son las que más empresas han creado el primer cuatrimestre de 2018, 2019 y 2020, pero también las que más negocios han perdido. Se encuentran al final de la cola, Navarra, Guipúzcoa y Toledo, que han creado menos tejido productivo en estos tres años y en el mismo periodo.

No son suficientes los estímulos fiscales y la “política del BOE”

Quizás la lección más importante que podemos extraer de los datos antecitados es que nos encontramos ante una pérdida de confianza en el sistema. El emprendedor ha visto que esa “categoría pomposa” que le puso el Partido Popular al autónomo, para no llamarlo trabajador por cuenta propia, es un timo. Sin embargo, no saldremos del pozo sin que los emprendedores vuelvan a ilusionarse, y eso pasa por

SIMPLIFICAR el acceso a las ayudas estatales, si es que las hay. La experiencia es que para acceder a ellas has de ser, cojo, manco, tuerto y que te falte el dedo meñique de nacimiento. Y no digamos el abrumador papeleo pedido a justificar ante unos funcionarios fríos y sordos y que si se molestasen accederían ellos solitos a todas las informaciones pedidas, porque el estado, las tiene.

ACTUALIZAR los tres años de Directivas y Reglamentos no traspuestos para que puedan acceder fácilmente y en igualdad de condiciones con en resto de sus homónimos europeos a los miles de millones de Euros, que tiene dispuesta la UE. Si no se ha traspuesto es por intereses espúreos del IBEX, que ha fabricado aquí una legislación más favorable y tiene una administración más dispuesta a permitir sus “trampas” habituales.

DAR SEGURIDAD JURIDICA. Juzgados de base con voluntad, pero sin medios ni conocimientos alejan al ciudadanos y al pequeño empresario de esa herramienta. El procedimiento está diseñado para que pierdan frente a la Administración y para que pierdan aún más frente a los grandes del IBEX.

DAR SEGURIDAD JURIDICA (otra vez). Altos tribunales con medios, pero sin voluntad, donde las resoluciones contra la Administración se eternizan o devienen, al final impracticables. Altos tribunales donde siempre está ofrecida esa puerta giratoria, ese ascenso a cargo con chófer; con ese fiscal jerarquizado o ese abogado del estado que cambia de principios según convenga al momento.

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