La vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Carmen Calvo, ha intervenido esta mañana en el coloquio sobre “Las juristas contemporáneas y su legado en el ordenamiento jurídico actual” celebrado en la sede del Tribunal Constitucional y ha agradecido al TC su responsabilidad con «el desarrollo constitucional en relación con la igualdad».

La vicepresidenta ha estado acompañada por el presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas; la vicepresidenta del Tribunal Constitucional, Encarnación Roca; y la directora del CECP, Yolanda Gómez.

Carmen Calvo ha querido reconocer “para bien” del “fortalecimiento de nuestra  democracia” y las “expectativas de las mujeres” que el Tribunal Constitucional  “haya tenido una sentencia detrás de otra” responsable con “el desarrollo  constitucional en relación con la igualdad entre hombres y mujeres”.

Por ello, Calvo ha agradecido que “este Alto Tribunal, sus magistrados y  magistradas” hayan sido “completamente conscientes” siempre que les ha tocado desarrollar el principio de no discriminación, y lo hayan hecho “con gran contundencia y claridad”. “Ha sido una extraordinaria garantía para la igualdad de las mujeres españolas el trabajo de este Tribunal”, sentencia.

El papel de las mujeres juristas Desde una “posición de legitimidad” que nos da ser “más de la mitad de la humanidad”, ha defendido Carmen Calvo, las mujeres “perseguimos transformar las instituciones, el Derecho y a través del Derecho, todas las estructuras de la democracia”.

En esa línea, la vicepresidenta Calvo ha hablado de la importancia de la incorporación de las mujeres juristas al mundo del Derecho, “una extraordinaria conmoción para la idea de la Justicia” que consigue que haya “una perspectiva feminista, una perspectiva de igualdad de los sexos” en las leyes.

Para la vicepresidenta “el derecho no podía seguir manteniendo una hipotética neutralidad, una hipotética asepsia, una hipotética abstracción de una realidad que era absolutamente tozuda, como es la existencia de hombres y mujeres”. Por eso, la llegada de las mujeres supuso “una gran aportación a la propia evolución a la idea de la justicia” de “una forma claramente positiva”.

La vicepresidenta ha llamado la atención sobre las “cuestiones pendientes” relacionadas “simplemente con los derechos humanos” a las que la Justicia “tienen que dar una respuesta”, como son la prostitución, que “no es un trabajo, es una tremenda esclavitud por razón de la división sexual de nuestros roles” o a lo que supone “una transacción jurídica y económica” de nuestra maternidad.

Ha llamado, en este sentido, a que estas cuestiones sean “reflexionadas profundamente en la teoría jurídica para desarrollar en la práctica legisladora del propio estado democrático”. Poniendo de manifiesto la celebración del 8-M, la vicepresidenta ha querido pedir a “los hombres que ya nos acompañan”, que en realidad son “todos los hombres demócratas”, que en los “espacios jurídicos dentro de los debates intelectuales citen a las mujeres”.

Para la vicepresidenta esta es la “única manera de hacerlas visibles” y hacer que así que “las demás nos sintamos más fuertes, porque no tenemos que ser pioneras cada día” en algo en lo que ya han sido otras.

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