Ni la difícil situación de emergencia habitacional ni la despoblación vivida en estos últimos años parecen ser el punto de inflexión para que se tomen medidas certeras en el actual combate que llevan tiempo batallando entre  Adelante Cádiz y PSOE Cádiz en una ciudad que necesita un remedio a su problema de habitabilidad. A una esquina del cuadrilátero se encuentra el grupo socialista que tras negar la turistificación no quiere firmar una moratoria que urge a la ciudad y al otro lado del ring está el equipo de gobierno que llegando tarde a proponer medidas se halla en la tesitura de cómo abordar la problemática. Y en el público, gaditanas y gaditanos que hartas/os de la lamentable imagen partidista a la que juegan ven con una angustiosa resignación que la situación no se arregla.

El proceso turistificador en Cádiz ha sido bastante desastroso. Cádiz, la ciudad que sonríe, ha sufrido el efecto expulsión de miles de vecinas y vecinos en estos últimos años a causa de la gentrificación de sus barrios y ahora se pueden escuchar sus sonrisas en poblaciones como San Fernando, Chiclana o Puerto Real, en los municipios colindantes, donde a parte del problema de empleo, la falta de vivienda hizo que tuvieron que marcharse. Los alojamientos turísticos han copado gran parte del parque inmobiliario de la capital gaditana y lo irónico del problema es que ahora, que no hay flujo de turistas debido a la crisis del Covid19, existe en la ciudad cerca de 1700 viviendas vacías y una demanda de alquiler abultada por parte de sus habitantes, menuda paradoja ¿verdad?

La despoblación de una ciudad es un problema serio que conlleva una magnitud de pormenores que quizás las/los gobernantes no se enteren pero merece la pena recordarles. La ciudad de Cádiz ha perdido en estos últimos 25 años más de 40.000 habitantes y a la espera de los nuevos datos que seguramente sonrojaron a los políticos, el cruzarse de brazos no sería la mejor opción. El éxodo forzoso por este fenómeno repercute negativamente en varios factores socioeconómicos. Una de las causas más importantes puede ser el descenso de los servicios públicos (educación o servicios sanitarios entre otros). Cádiz ha vivido el cierre de líneas educativas en este tiempo y vivir una clausura de centros de salud puede ser calamitoso ya que dichos centros en Cádiz soportan una media de cerca de 17.000 personas por unidad sanitaria. La reducción de servicios sociales sería otra causa considerable, hay que tener en cuenta que el porcentaje de jóvenes es de un 19,8% y el de mayores de 65 años es mucho mayor, por lo tanto, disminuir el número de centros de día o eliminar líneas de teleasistencia perjudicaría seriamente el estado sociosanitario de Cádiz. Una ciudad sitiada por el paro no puede permitirse una rebaja de servicios sociales. Otros puntos sería la reducción del número de concejales, disminución de transporte público, aumento del envejecimiento de la población..etc etc.

Y aunque muchos alardean de una ciudad turística y que se gana bien con el turismo la repercusión en la economía local se notaría, ya que este modelo turístico los beneficios solo son para unos pocos. Hay que añadir la pérdida de establecimientos tradicionales, negocios como El Siglo o el anuncio de cierres como el de Galerías Lluch para dar pasos a cadenas multinacionales, hace que perdamos la identidad de nuestros comercios. Ahora el precio del alquiler de locales  también se disparó debido a  este fenómeno y junto al cierre de estos comercios la pérdida de fincas para Apartamentos turísticos, de palacios para hostales, la pérdida del sector industrial…hace que Cádiz poco a poco pierda su idiosincrasia y autenticidad.

Si bien es cierto que el problema de la vivienda en Cádiz siempre ha estado presente ya que por sus circunstancias geográficas como península acota las posibilidades de construcción, la dimensión que ha llegado hasta ahora es diferente. 

Hay que tener en cuenta también los conflictos vecinales que traen las viviendas turísticas (ruido, fiestas, basura…) además de que pierde su fin social, pasando a ser la vivienda, un bien de primera necesidad a un objeto de especulación.

La historia de Cádiz ha sido en muchas ocasiones como el ave fénix, resurgiendo de las cenizas en algunos momentos en sus 3000 años de historia. El espíritu de resistencia siempre ha estado presente, y ahora, salvando las distancias, podríamos resistir para poder abordar este problema de una forma eficaz, por lo tanto, Cádiz ¡Moratoria o Barbarie!.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre