La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad que actualmente no tiene cura. Afecta a 4.000 personas en España, una cifra que no aumenta debido a su corto recorrido. Su tratamiento se basa en un único procedimiento multidisciplinar y paliativo que mejora las condiciones del paciente y alarga su vida unos 6 meses, dentro de unas expectativas de entre 3 y 5 años. Ahora, sin embargo, el proceso podría revertirse si se hallara financiación para un ensayo pionero.

El Instituto de Neurociencias de Alicante (IN), el centro mixto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y el CSIC, buscan medio millón de euros para desarrollar una terapia que podría detener el progresivo deterioro del aparato motor, que acaba causando la muerte en los enfermos de ELA, y que ha tenido éxito en ratones.

La terapia se basa en probar el trasplante de células de médula ósea en dos de los puntos donde más ataca la enfermedad e inmoviliza al paciente, que son el músculo tibial, situado delante de la espinilla, y los de la mano. ¿Y por qué células madre adultas de la médula ósea? Porque éstas actúan como protectoras y evitan la muerte de las neuronas motoras (llamadas motoneuronas al ser las responsables del movimiento de los músculos), con la ventaja de que no puede haber rechazo porque las células trasplantadas provienen del propio paciente.

Se realizaría mediante el sistema de “doble ciego”, que consiste en introducir las células de médula ósea en los músculos de una mano, mientras que en la otra se inocularía una especie de placebo, sin que ni el facultativo ni el enfermo sepan dónde está cada una.

La terapia duraría tres años en los hospitales Virgen de la Arrixaca de Murcia, el General de Alicante y el de San Juan, y en ella participarían un centenar de enfermos de ELA de cualquier lugar de España, siempre que cuenten con el consentimiento de su médico neurólogo. Estaría compuesta de dos fases: el trasplante y las posteriores pruebas de electromiografía (para comprobar el grado de movimiento y fuerza del músculo) cada tres meses durante, al menos, un año.

En el caso de ser efectiva, se aplicaría después a los 900 nuevos pacientes de ELA que se diagnostican anualmente en España, con el fin de detener la parálisis progresiva e irremediable de su aparato locomotor.

«Este método de trasplante abre la esperanza para ser mucho más eficaces porque en el músculo podemos introducir muchas células, tantas como necesitemos y en las dosis que se requieran (en función del tamaño del músculo), y además el trasplante se realiza sin intervención quirúrgica y solo con anestesia local», explicó a Efe el director del IN, Salvador Martínez.

También aseguró que la terapia es fruto de dos décadas de investigación, junto a un grupo de una decena de científicos, gracias a la financiación de programas del Gobierno de España, la UE y la Red Española de Terapia Celular, así como a donativos de fundaciones como Diógenes y Rotary Illice.

Sin embargo, la falta de recursos públicos ha impedido hasta ahora proponer pruebas en humanos por el coste que conlleva y aseguró que lo que necesitan son fondos públicos, ya que esta terapia «no interesa a los grandes laboratorios farmacéuticos» por no usar productos comercializables sino «las células del propio enfermo».

Es por ello que el IN y los hospitales murciano y alicantinos han pedido un proyecto que pueda ser financiado por el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, el organismo estatal que costea los ensayos clínicos sin fines comerciales, que ya ha abierto una nueva convocatoria. De obtener ese dinero, el proyecto tendría que pasar por el visto bueno de la Agencia Española del Medicamento antes de ser incluido como potencial terapia.

De momento, Grupos de Italia y Noruega ya se han interesado por esta terapia, y han solicitado al IN información para realizar ensayos similares en sus países.

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