La alcaldía de Burgos ha recaído en el socialista Daniel de la Rosa, dado que ha obtenido más votos que la alianza de las derechas de Partido Popular y Ciudadanos. El candidato del PSOE ha obtenido, además del apoyo de sus 11 concejales, el de Podemos. Vox, por su parte, ha apoyado a su candidato, Ángel Martín.

Según ha indicado Javier Maroto, el Partido Popular iniciará mañana los trámites para plantear una moción de censura puesto que, según el vicesecretario de organización del PP, Vox ha incumplido con los compromisos a los que llegó en las negociaciones.

Esto que ha ocurrido en Burgos es un botón de muestra de lo que Vox es capaz de hacer y del daño que va a causar a la democracia en España. Introducir en las instituciones a la extrema derecha heredera del franquismo pone en riesgo el funcionamiento de las instituciones, tal y como ya se está viendo en Andalucía, porque los de Abascal sólo creen en la imposición de sus modelos ideológicos más propios del siglo XV que de una sociedad del siglo XXI.

Allá donde se hayan pactado alcaldías o presidencias de comunidades autónomas con Vox se pone en riesgo el modelo institucional porque, en cualquier momento, pueden cambiar de opinión respecto a tal y cual medida, además de no tener ningún tipo de escrúpulo en incumplir los acuerdos firmados. Según lo afirmado por Javier Maroto, el primer ejemplo lo hemos tenido en la ciudad de Burgos. El problema es que habrá más.

Los concejales de Ciudadanos reciben el desprecio del pueblo burgalés

Según el pacto alcanzado entre Alfonso Fernández Mañueco y Francisco Igea, la alcaldía de Burgos pasaría a manos del partido de Albert Rivera. Sin embargo, los ediles de Ciudadanos se han encontrado con la oposición del pueblo burgalés, al ser recibidos al grito de «¡Fuera, fuera!» y tener que acceder al Ayuntamiento escoltados por la policía.

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