El pasado 17 de enero decíamos en ‘¿El Perú del futuro cuesta un Perú?’ (http://diario16.com/peru-del-futuro-cuesta-peru/) que El ‘pago’ que PPK ha hecho para poder permanecer al frente del Ejecutivo del Perú está resultando muy caro para el país’, y poníamos pago entrecomillado porque no teníamos confirmado la existencia de un emolumento a cambio de los votos que salvaron a Pedro Pablo Kuczynski de su juicio político y que trajeron como consecuencia, casi inmediata, el dictado del decreto de indulto que liberaba a Alberto Fujimori.

Pasaron dos meses y lo que entonces se manejaba como una hipótesis, se confirmó cuando la líder opositora, Keiko Fujimori, expuso ante la ciudadanía peruana una serie de informaciones que probarían la comisión de delitos para la obtención de los votos que eximieron a PPK de la responsabilidad política de haber recibido sobornos de Odebrecht.

Afirmó Keiko en las redes sociales que ‘Con profunda decepción y dolor el Perú vuelve a ser testigo de negociaciones para la compra de Congresistas’ y denunció a su hermano Benji Fujimori de garantizar la impunidad de PPK.

Abrumado por las evidencias, y pretendiendo ocupar el papel de víctima, PPK decidió huir en lugar de dar pelea para demostrar su inocencia y renunció a la Presidencia del Perú.

Este hecho, de extrema gravedad en sí mismo y que constituye el primer caso de un Presidente en ejercicio que debe entregar su cargo en el marco de las denuncias del denominado caso Odebrecht, no deja de ser una mancha más en la historia constitucional reciente de la República del Perú y por las pruebas fílmicas recuerdan la caída del ex todopoderoso asesor presidencial Vladimiro Montesinos, que también fue denunciado por sus delitos gracias a la ayuda de una cámara oculta.

Pero lamentablemente este hecho constituye un nuevo ciclo en la historia reciente del país andino que tiene, desde la restauración democrática de 1980, como una de sus características principales, los procesos judiciales de quienes ocuparon la primera magistratura del país.

De los 7 ciudadanos que ejercieron dicho cargo, 5 han tenido que rendir cuentas a la justicia por denuncias en su contra. Las excepciones son los fallecidos ex presidentes Fernando Belaúnde Terry y Valentín Paniagua.

Es decir, así como es una característica propia de los Presidentes peruanos formarse durante varios años en el exterior y luego regresar a su país natal para participar en política y ser electos, parece ser que la falta de honestidad para ocupar cargos públicos también es un rasgo distintivo.

Decíamos dos meses atrás que de las respuestas que comiencen a darse a los interrogantes que se plantea el país comenzarán a generarse las bases del Perú del futuro… que no debiera costar un Perú… sin embargo parece que, una vez más en la historia de ese país, un buen futuro valdrá un Perú.

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