Expertos y la creciente ciudadanía del Brasil acusan al Gobierno de Jair Bolsonaro de llevar contra viento y marea una lucha frontal contra instituciones de larga dada especializadas en la defensa ambiental, empezando su rechazo a la tala en el bosque amazónico, que se ha intensificado conforme avanza la acción depredadora de la  naturaleza.

El principal centro que condena la administración de Bolsonaro es el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), al cual se le atribuye de «antipatriótico”.

El INPE ha revelado que existe un aumento  pronunciado en la tala de la selva amazónica, que en julio del 2019 llegó al 278 por ciento, un dato que revela la  destrucción cada vez más intensa del principal bosque del  planeta.

Bolsonaro sigue respondiendo con su política ambiental anunciada en su campaña electoral, de impedir que el Estado sea controlado por instituciones ambientalistas y deje de condenar el  trabajo  de los productores.

El clima represivo está llegando a la actividad  cultural y al  discurso de grandes escritores que han defendido la vida de los pueblos amazónicos. Viajamos a Niteroi y estas son algunas referencias:

El lienzo de Julia Balarezo, viajando  por América  y largas  tertulias con sus compañeras del Taller Teresa Mestres, tiene  un claro contenido del anarquismo femenino, como un  mejor espacio para construir la vida.

Teresa Mestres, que  llegó muy niña a la Habana, dejando la España de la  guerra civil que acabó con el franquismo, dejó profunda huella social en su pintura.  Ella contrajo matrimonio en Lima con el propietario de una de las dos empresas cerveceras del Perú, después que su padre dejó  el Caribe, Argentina y Brasil, en su condición de ingeniero agrícola. Teresa, prefirió el divorcio porque no se acostumbró  al nuevo tipo de vida.

Su llegada a Cuba, en 1959 coincidió  con la expropiación  azucarera por la revolución popular, que afectó la estabilidad laboral de los técnicos  que  dirigían  los latifundios. Pues, su padre,  ingeniero  agrícola, tuvo que cambiar  su destino a Sud América.

Descripción: https://1.bp.blogspot.com/-BD-Bhui8wPU/Xv0jtrFGBKI/AAAAAAAAVzM/wlakRDdU1Pcsw_cIm2PPTzxPAkayOgqvwCLcBGAsYHQ/s640/guimaraes_2.jpg

En Niterói, Teresa y su padre estuvieron un tiempo. Es una ciudad del Estado de Río de Janeiro. Su población actual es  poco más de millón de habitantes. Antes y durante el gobierno del  Partido de los Trabajadores, la municipalidad mantenía un intenso programa cultural. En el 2020, poco se habla de arte, aunque destacan autores como Adriana Yarijao, Beatriz Milhazes, Sandra Cito …. Y  en Literatura el  gigante  Jao Guimaraes Rosa, siempre estuvo y estará presente.

El Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, símbolo de la ciudad, y capital de Río de Janeiro fue diseñado por el arquitecto brasileño del Movimiento Moderno Oscar Niemeyer. La ciudad, fundada en 1573 por un indígena tupí de la tribu de los temiminós llamado Araribóia (palabra que significa «serpiente feroz»). Niterói es la única ciudad brasileña fundada por un indígena.

«Gran Sertón: Veredas” publicada en Brasil en 1956, se transformó  en un clásico instantáneo y al mismo tiempo indefinible. En palabras de su autor “es tanto  como una Novela cuyo escenario es el sertón – un área geográfica situada al nordeste del Brasil que figura en la literatura brasileña como una concepción de la identidad nacional–, la trama está constituida por un largo e ininterrumpido monólogo que el yagunzo Riobaldo le relata a un médico urbano.

Se trata de un yagunzo (“un valentón asalariado que está ligado a la idea de prestación de servicios, típica en las disputas grupales o familiares. Con este monólogo, Guimarães Rosa evocó una realidad particular, de una forma tan minuciosa y exhaustiva que –por la radicalidad de su lenguaje– logró anular el pintoresquismo alcanzando reverberaciones universales.

Y al mismo tiempo resulta ineludible en toda discusión sobre la literatura latinoamericana que articule aspiraciones experimentales y la definición de una identidad regional.

Guimaraes nos lleva al sertao, que es cordillera y valle, cumbre y precipicio, pantano y páramo. Su centro está en todas partes. Su perímetro al infinito. Sus habitantes de vaqueros semi nómades, noches que se desplazan con  las estaciones como aves migrantes.

Su sertao es como el límite de su país, como las estepas de Chejov, era el conocimiento de la naturaleza humana a través del sufrimiento y ardores del cuerpo lo  dejó  con una visión de la valida, remarca Luis Harss, en Los Nuestros.

La Literatura, siguiendo la obra de Guimaraes, nos  ayuda a  despertar la Migración: “Un hombre tiene un lugar y una Mujer, un pequeño capital, una posición en el  tiempo y un cúmulo  de experiencias personales con que se apoya, pero la cohesión y la continuidad son un espejismo, una pura coincidencia en la economía  de un universo en expansión en el que las burbujas  estallan casi antes de formarse. Un rayo puede partir un árbol más arraigado. La vida se convierte de pronto “en un camino de la amargura” en el que un hombre pierde  todo, hasta lo que nunca  tuvo”.  «Un rayo puede partir un árbol más arraigado».

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