Pocos personajes de la vida pública en España han sabido salir de forma tan elegante de la política como hoy lo ha hecho Borja Sémper. Tras 25 años en cargos públicos, quien ha vivido protegido quince años por el temor a un atentado de ETA y bajo la amenaza del terrorismo, se va sin críticas a su partido, el PP, pero sin evitar alusiones a la crispación actual y dando una lección de diálogo y convivencia.

Para Sémper, siempre habrá espacio en Euskadi para “el centro derecha liberal de carácter moderado”, a su juicio, además, “ Alfonso Alonso lo liderará con brillantez”.

Durante la rueda de prensa, muy emocionado y cuyo discurso ha tenido que detener varias veces para beber agua, ha asegurado que “me apasiona la discrepancia pero rechazo el enfrentamiento gratuito. La política necesita de ese respeto”.

Preguntas

Desde el principio de su intervención, Sémper ha dejado claro que “aceptaré preguntas rompiendo la tendencia actual”, al mismo tiempo que ha negado pensar en volver, “me estoy yendo, como para pensar en volver”.

En todo momento ha achacado su decisión a la necesidad propia y de su familia, “Necesitamos emprender otros retos”

Recooce que siempre quedan espinas : “ Me hubiera encantado ser alcalde de San Sebastián, pero “quizá en otra vida, si es que eso existe”.

Ha negado, y puesto especial cuidado, en achacar a Pedro Casado y su forma de hacer político la responsabilidad de su marcha. Según ha insistido, “me he sentido respetado, nunca ninguneado”. “Recibí afecto y comprensión por su parte”, asegura con respecto a Pablo casado y Alfonso Alonso.

Pero ha reconocido de forma tajante que “el clima de la política española no es el que a mí me gusta” y ha recalcado que: “El adversario es un adversario, no un enemigo”.

Las formas

Para Borja Sémper, “es fundamental preservar las formas. “Que no dejemos de tratarnos con respeto. La discrepancia es sana y necesaria. Pero no la bronca, no el enfrentamiento”, confirma.

A su juicio, “no a la política de trinchera que se empeña en levantar muros”

Sin embargo, para Sémper, esta política actual, “no es un mal de un sólo partido político. Es un camino preocupante de la política española y tenemos que evitar que siga así. Y hay mimbres para corregir esta deriva”, confirma.

En cualquier caso ha dejado claro también que esto “no es lo que determina el fin de mi carrera política”.

Más ímpetu para defender esto.

Sémper ha recordado sus 25 años de vida en política y cómo no la constante amenaza de ETA en la que dejó su juventud. “He pasado la mayor parte flanqueado por dos escoltas. Más de 15 años protegido por la policía, guardia civil y ertzantza. He acompañado a muchos compañeros en su últimos momentos”, recuerda tras dar las gracias a quienes le escoltaron y se lo pusieron difícil a ETA.

También ha destacado Sémper que “nadie podrá decir que he abusado o que he hecho de esta circunstancia una bandera. Mereció la pena. Que una y mil veces volvería a comprometerme por la democracia y la libertad”.

Ha tenido palabras de recuerdo a Gregorio Ordóñez y se ha despedido de los periodistas con agradecimiento y lealtad. Una lección, sin duda, en los tiempos que corren.

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