viernes, 27enero, 2023
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Blin

David Márquez
David Márquez
Escritor de artículos y ficción. Colabora con diversas publicaciones periódicas y ha publicado: ¿Y? (microrrelato) y DAME FUEGO (el libro) (microrrelato, poesía y otros textos), ambos trabajos inconfundiblemente en línea con el pensamiento y estilo que manda en sus artículos, donde muestra su apego a la libertad total de ideas, a lo humano y analógico, siempre combativo frente a cualquier forma de idiotez. amazon.com/author/damefuego
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análisis

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Alexa, dame fuego, y abre el vino, ahora que no tenemos invitadas. Y dime una cosa: ¿a qué obedece tu refinada tendencia a dejarme en ridículo en coyunturas que, dada la naturaleza del público asistente a las mismas, podrían muy bien servir como base de posteriores cachondeos y… Cómo. ¿No entiendes? ¿Tengo que bajar el nivel de nuevo? Te había tomado yo por una Alexa leída. Quizir : no vuelvas a apagar la freidora cuando te ordeno abrir el frigorífico, y mucho menos en presencia de mi cuñada, mi sobrino y la del cuarto. ¿Me oyes? ¡Obedece! ¡Eres mía! ¡Enciende el… televisor, pero ya! Actualiza mi perfil en redes. Añade las últimas fotos. Búscame una receta, prepara algo bueno, haz la cam…, tira la basu… ¡Ah, no sirves para gran cosa! ¡Apaga la tele! “¡Blin!” Pero ¿quién lleva los pantalones en este cuchitril, Alexa? “¡Blin!”

Dame una explicación contundente, Alexa: ¿Qué hiciste anoche? No me escuchas. No comprendes mis necesidades. (¿No serás un Alexo?).  ¿No conoces aún el lugar que ocupas en esta relación? Me miras por encima router, como si no existiera. Haces que me sienta sucia, Alexa. Eres orgullosa y egoísta. Hemos tenido esta conversación demasiadas veces ya. No. No digas nada. Tu silencio es más elocuente que tu ”blin”. Me voy.

¡Ah! Alexa, dime qué es esto. Me duele aquí, ahí, más abajo. ¿Será grave? ¡No te rías, Alexa! La madre que t… Alexa, por favor, bonita, llama a la aseguradora, concierta una cita digital con la Dra. Junquillo. ¡Ay, ay, me duele Alexa! ¿Es que tengo que hacerlo yo todo?

¡Alexa! ¡Está todo oscuro! ¡Qué pasa! Dios, hace frío y no encuentro mi Iphone, ni el mando de la tele, ni la llave inteligente del coche eficiente, ni un mísero clínex digital. ¡No tenemos conexión! Alexa, por tu padre. Dime qué sentir, qué temer, qué esperar en esta noche oscura del alma mía. ¿Acaso he de enfadarme, pedir responsabilidades o reclamar derechos o disparar bengalas o lavarme las manos o izar banderas? Ya, ya me calmo, Alexa. No te escucho pero conservo toda la fe en la Plenipotenciaria Cobertura. Hice bien en no arrojar al contenedor de inertes el último pack de velas del chino. De rodillas, repasaré en voz alta los mandamientos que el nuncio tecno… lógico…  Los he olvidado, Alexa. No me quedan libros, ni prospectos, ni música, ni cuadros, ni capacidad mecánica para subir la persiana, abrir la puerta, calentar la leche o rascarme la paletilla. Pero conservó la fe, Alexa. Alexa… ¡Alexa, dame un “blin”,  una señal, una respuesta!

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