La Coordinadora Andaluza por la Memoria Histórica y Democrática ha emitido un comunicado de condena a la decisión adoptada respecto a la figura del padre de la Patria Andaluza, Blas Infante en el que se afirma que el pasado 20 de octubre, la Comisión Constitucional del Congreso votó a favor una iniciativa, presentada por Unidas Podemos, que instaba al Gobierno de España a anular la condena a muerte de Blas Infante, decidida en una pantomima de Consejo de Guerra, en 1942, a cargo de militares golpistas, aún cuando ya había sido asesinado sin ningún tipo de juicio a mediados de 1936. Esta iniciativa se aprobó sin el apoyo de Vox ni Ciudadanos pero sí con el voto favorable del Partido Popular. Pues bien, nada sabemos sobre el parecer del presidente del Gobierno de Andalucía -destacado dirigente del Partido Popular-. Así, mientras su partido respalda esa justa iniciativa, Moreno Bonilla se pone de perfil.

La explicación está, obviamente, en su compromiso con Vox, especialmente en materia de Memoria Democrática. No debemos olvidar que PP y Vox llegaron a un pacto de apoyo parlamentario al gobierno, con un conjunto de 37 puntos, entre los que destaca por su importancia un acuerdo para derogar la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía y desde entonces las exigencias de Vox se plasman al minuto de ser planteadas en modificaciones presupuestarias o, simplemente, en la inacción del cumplimiento de la Ley.

Pero si ha habido algún asunto en estas últimas semanas que atañe directamente al Gobierno de Andalucía, en relación con el debido respeto a la figura de Blas Infante, y que, claramente, está igualmente ligado al compromiso con Vox para desmontar todo lo concerniente a la Memoria Democrática, ha sido la decisión de cerrar la Sala de Homenaje a los Represaliados, en las dependencias de la Casa de la Alegría, la casa de Blas Infante hasta su detención y posterior asesinato, la noche del 10 al 11 de agosto de 1936.

Por la pequeña puerta trasera de esa casa salió Blas Infante esposado hacia la cárcel de Sevilla, hasta la noche de su asesinato. Desde su reapertura al público en 2010, en la estancia anterior a la antesala de esa puerta se proyecta un vídeo, mediante la técnica más avanzada de aquel momento donde, en holograma, aparece la figura de un actor que da vida a Blas Infante, mientras es apresado por falangistas y sacado de la casa. También allí se escucha la aflautada voz del genocida Queipo de Llano adelantar, a través de la radio, lo que a continuación serían los baños de sangre que infligió a la población sevillana indefensa.

Esa proyección a la que me refiero es lo que da cuerpo y sentido a todo lo que podemos ver con anterioridad durante la visita. Sin la contemplación de esas imágenes la visita serviría para conocer el entorno de una familia sevillana, digna y respetable, en una casa muy singular. Conocer la dedicación paterno-filial de Blas Infante a su mujer, Angustias, y a sus hijas e hijo, Luisa, María de los Ángeles, Luis y Alegría; conocer los cuentecitos que les escribía y las reflexiones sociales y políticas en las que andaba inmerso. Todo ello igualmente respetable y, en eso último, muy destacable.

Desde 2011, esa casa es Lugar de Memoria Democrática. Sin el acceso a esa sala de homenaje a los represaliados toda la visita se desvirtúa. Achacar, como ha hecho el gobierno andaluz, a las medidas de seguridad contra la COVID el cierre de esa sala no es sino, como hemos dicho con los otros asuntos, una actitud premeditada del gobierno de Moreno Bonilla y de su mano derecha, Elías Bendodo, para ofrecer prebendas políticas a los neofranquistas de Vox como “pago a cuenta” del necesario apoyo a su proyecto de presupuestos para Andalucía.

En relación a las políticas de Memoria Democrática, vamos ya por unas cuantas ocasiones en las que, a través de entes instrumentales o directamente desde la Consejería de Cultura y PH., se dan circunstancias inadmisibles como la aquí referida, contra uno de nuestros símbolos de primer orden: Blas Infante, declarado Padre de la Patria Andaluza en 1983, asesinado, víctima de la represión franquista. Como tantas miles y miles de víctimas en Andalucía y en España.

Ayer fue a través de un programa en Canal Sur TV; hoy mediante la torticera actuación de la dirección del Centro de Estudios Andaluces. ¿Y mañana? Ya veremos.

No se puede consentir tamaña afrenta. El presidente Moreno Bonilla y el consejero de la Presidencia -de quien depende el Centro de Estudios Andaluces-deben de ser consecuentes con la responsabilidad que ostentan y cumplir y hacer cumplir las leyes. También la Ley 2/2017 de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía.

Se debe abrir inmediatamente la sala de homenaje a los represaliados, adecuando su visita a las circunstancias sanitarias que vivimos, de la misma forma que con el resto de dependencias. Que el gobierno PP-CS deje de darle de comer al monstruo porque, como ya saben en Europa y como sabemos en España, tras cuarenta años de dictadura, el monstruo de la ultraderecha, del fascismo, es insaciable y acabará comiéndose a sus cuidadores.

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